jueves, abril 17, 2014

Oh no


todo
monótono
monocromo

oh
no
yo
nosotros

todos

jueves, junio 07, 2012

Imagen líquida


¿Era su cauce un camino hacia el desierto?
Creía que su cuerpo era de agua
Y había sido dibujado por un pintor sediento.


lunes, mayo 14, 2012

Tras leer el Manual para asesinar narcisos

Esta tarde, mientras muchos de mis amigos pierden aliento, sosiego y dignidad tras dos hombres grises (uno con bigote y otro calvo, que se disputan el derecho a defraudarnos desde el poder), este que escribe se acostó sobre su cama y se dispuso a leer un Manual para asesinar narcisos (sí, un manual: trae instrucciones) (sí, para asesinar: verso a verso, como sabe hacerlo la poesía) (no, no a aquel Narciso enamorado de sí mismo, ni las frágiles flores que retienen su alma, ni aquel Narciso a quien desaparecieron hombres cobardes y perversos… O quizás sí, todo lo que usted quiera o entienda asesinable). Se trata de la ópera prima de Rossalinna Benjamin, quien con este poemario se ha hecho merecedora del Premio Nacional de Poesía Joven Feria del Libro 2011. Merecido reconocimiento para una poeta con voz propia, que no se ha dejado alienar por la triste y fantasmal generación de la vocinglería que hoy ocupa los espacios de la zona colonial, nicho y parque de poetas y otros especímenes extraños…


¿Y qué podemos encontrar en sus versos?

“Un escondite desierto en la trastienda del hastío: el hombre.”
“Una espera desolada: la hembra.”
“Un pandemonium de rojos, cada vez más intensos: el hambre.”

Y luego

“La fiebre, las alas abiertas, pesadas,
el ruego, el hambre, el hombre, la hembra:
¡nada!”

Después, en la noche repetida de estrellas:

“Niños y perros duermen juntos y revueltos
sin pudor en las aceras mojadas,
arrullados por el crujir de pasos noctámbulos,
luces de neón y el vaho de la marihuana
calcinada entre los labios de los príncipes de seda.”

Y luego, al final:

“Yo (tú, nosotros, él, etc.)
La máscara de la máscara de la máscara
suicidándose contra cada espejo.”

Paradoja de esos Narcisos vacíos y horrendos que todos somos.

Porque, de todas maneras, luego de

“ponernos nombres raros,
agujerearnos por todas partes y jugar a los malditos…”
“Al amanecer el parque también estará vacío.”

Y la poeta (ella, usted, nosotros, yo) tendrá que resignarse, porque:

“Toda una generación, arrastrándose de rodillas, se acerca."

Y entonces, (ella, usted, nosotros, yo)
"Al encontrarme entre ellos me doy cuenta de que es la mía…”

Y
“Al final del espejo solo queda el cadáver de una máscara.”

(Pero
“Antes crecieron allí los narcisos más bellos”).

jueves, abril 12, 2012

Antes de ti




Nada tenía forma todavía
Solo la sombra se extendía silenciosa

Y entonces tus ojos dieron luz al mundo
Y hubo mar y hubo peces


Aves dibujando cielo y árboles
Reptiles acariciando la tierra

Así nacieron contigo las horas
Y el universo se hizo sustancia del deseo


(Me atrevo a retratar así las cosas
A desafiar la poética para celebrarte
Me arriesgo y dejo discurrir el yo por las palabras
Y celebro en mí la física y la metafísica del eros
Mal que les pese a los doctores)





viernes, julio 15, 2011

Por otro modo de ser

Ella escribe. Y lo hace mejor que la mayoría de los meros machos de su país. Ella toca los grandes temas humanos con inteligencia de pensadora, con sensibilidad de poeta, con voz propia. Y sus textos nos revelan a una mujer consciente de la precariedad de la condición humana. Y, de manera especial, nos revelan bastante de la condición existencial de la mujer en una sociedad en la que aún no conquista plenamente la libertad de ser y de estar. Se llama Rosario Castellanos y es mejicana. Ella medita en el umbral y su poema nos dice:



“No, no es la solución

tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy

ni apurar el arsénico de Madame Bovary

ni aguardar en los páramos de Ávila la visita

del ángel con venablo

antes de liarse el manto a la cabeza

y comenzar a actuar.



Ni concluir las leyes geométricas, contando

las vigas de la celda de castigo

como lo hizo Sor Juana. No es la solución

escribir, mientras llegan las visitas,

en la sala de estar de la familia Austen

ni encerrarse en el ático

de alguna residencia de la Nueva Inglaterra

y soñar, con la Biblia de los Dickinson,

debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo que no se llame Safo

ni Mesalina ni María Egipciaca

ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.”



Sí. Hemos de creer que sí. Debe haber otro modo de ser. Otros modos de ser humanos y libres, hombres y mujeres. Y no este que cada día nos sume en la monotonía, en la insensatez, en la inacción, en la indiferencia… o, peor aún, en el juego vulgar de la oferta y la demanda. Porque el mundo es inmundo y se degrada con nosotros cada día más. Porque precisa que cada uno de nosotros tome su vida de la mano y la lleve paso a paso adonde valga la pena vivirla. Porque el mundo sólo se salva en el amor, y el amor es acción y creación, otro modo de ser y de estar en armonía con los seres y las cosas. Y porque el amor sólo debe ser ahora y aquí y contigo.

domingo, julio 10, 2011

Contra eso escribo... A propósito del asesinato de Facundo Cabral

Luego de una reacción mía ante la muerte de nuestro querido Facundo Cabral, mi amigo y exalumno Luis Manuel José, del Colegio Jaime Molina Mota, me escribe un mensaje vía facebook y entre sus comentarios me dice en un párrafo: “Usted que sabe muchas de las cosas que han ocurrido en este mundo, quisiera saber su opinión de cómo ha sido este tiempo que estoy viviendo, ya que he visto tantos, robos, asesinatos, huelgas o protestas en el mundo, porque apenas tengo 19 años y en menos de 3 he visto que muchas cosas han cambiado para mal” …Y yo en verdad no sé qué decirle, pues puede que esté tan perplejo y confundido como él y millones de personas en el mundo. Hay tantas cosas irracionales, sin sentido alguno ocurriendo a nuestro alrededor, ante la vista pasiva de quienes debieran enfrentarlas, que uno ya no sabe qué pensar y a qué atenerse… ¿Qué te digo, Luis Manuel? ¿Qué decir de este tiempo y este mundo…?

Amigo, el mal, la maldad, la gente mala, siempre han existido. Pero hay épocas y escenarios en que crecen y se extienden como células cancerígenas. A todo ello contribuyen las mafias empresariales diversas, los carteles de ilegalidades, las pandillas, los políticos corruptos y las individualidades descarriadas. Ese parece ser el panorama en buena parte del mundo en que vivimos. Un mundo en que hasta el arte predominante, que antes se erigía como lo más sublime y elevado de la condición humana, hoy hay que ponerlo entre comillas, pues se hace sin inteligencia ni sensibilidad, y para colmo está al servicio de intereses espurios, individuales y colectivos: “Arte” repleto de “artistas” aberrados y aberrantes que no saben de canto ni de música ni de letras, que en la práctica son intermediarios de lavado de dinero, que promueven antivalores de todo tipo y exhiben con desparpajo sus lujos, sus vicios, sus vanidades y excentricidades, de todo lo cual la prensa se hace eco sin cuestionarlo, como si todos debiéramos sentirnos orgullosos de eso…

En un mundo como este mueren pendejamente Facundo Cabral y miles de personas anónimas tan valiosas como él, y la malpasan millones de pobres por todas partes, debido entre otras cosas a la avaricia, a la indolencia, al descaro, a la perfidia, a la irresponsabilidad de unos pocos por aquí y otros pocos por allá, que debido al poder que han adquirido, parecen ser muchos, muchísimos más que la gente que quiere promover el bien.

"Bienaventurado el que no cambia el sueño de su vida por el pan de cada día", decía Facundo. Bienaventurado el que no cambia su dignidad ni la de los demás por unas cuantas monedas, por mundillos artificiales en que el dinero es rey y los hombres no son más que súbditos malditos, digo yo. Yo, que como él también creo, o quiero creer, que "cada mañana es una buena noticia, cada niño que nace es una buena noticia, cada hombre justo es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor, es un soldado menos..." un sicario menos, un narcotraficante menos, un ladrón menos, un asesino menos, un politiquero menos… Y una persona más para promover el bien, la bondad, la belleza, que son las dimensiones en que se manifiesta el amor, que nos salva constantemente del asco cotidiano, y es en verdad el único argumento que da sentido a la vida y la única riqueza que garantiza la felicidad. Cualquier otro afán de riqueza o de poder sólo crea las condiciones para la violencia y el dolor, tanto ajeno como propio, tarde o temprano. Contra eso escribo. "Si amas al dinero a lo sumo llegarás a un banco, pero si amas a la vida, seguramente llegarás a Dios", nos dejó dicho Facundo… Y qué lugar tan deplorable es en verdad un banco…

domingo, abril 10, 2011

Elegía, a la memoria de mi madre

Ella estuvo allí desde el principio.
Ella fue Amor y Sangre y Luz
Y me regaló los cielos y la tierra.

Ella fue ternura y manto y oración
Y en su santo seno yo bebí las primitivas horas
Que dieron forma y nombre a las cosas.

Sembró y regó para mí
Un jardín de azahares, fruta y leche,
Y me advirtió con tiempo por dónde merodeaban
Y destilaban su veneno las serpientes

Mi Madre fue canción cada mañana,
Y fue presencia y manos tendidas
Entre viandas y brebajes y vasijas
Y entre niños inquietos y gallinas.

Y dio de comer al hambriento
Y dio de vestir al desnudo
Y agua y fuego y bastón
Al cojo, al mendigo, al sediento.

Mi Madre fue café de madrugada
Y rocío y alba y ave y árbol y estrella,
Y de tanto dar y dar sin pedir nada,
hasta olvidaba dejar un poco para ella.

***

Tú que tramaste amores ajenos, Madre,
¿acaso te hizo feliz el amor de los tuyos?

Ya no te acuerdas, Mamá,
Pero fue de tu cuerpo bendito
Que brotaron los hijos del viento que hoy somos.

De ti nacieron los cuatro puntos cardinales
Las cuatro estaciones del año
Las cuatro en dulces de la tarde
Y las demás horas del calendario.

Qué pena, Madre, que el tiempo
Te agujereara poco a poco la historia.

Que el viento se llevara
Esposo y calles, amigos y días,
Porque te hizo trampas y robó
Palabras y sueño y memoria.

Te debe horas aún la felicidad, madre mía.
Mares donde tus ojos dibujen olas y peces
Y tus pasos se abran caminos
Entre la tierra y el cielo,
Entre la luna y el sol.

¿Dónde quedaron las tardes compartidas?
¿Qué demonios te hurtaron los recuerdos,
Las promesas de la Verdad y la Mentira,
La presencia de Dios y su misterio?

¡Qué pena hoy saberte sin cuerpo, Madre mía,
aislado en la sombría y silenciosa soledad!

Pero ¡qué consuelo recordarte en la alegría,
Tú que fuiste Luz y Verbo, Amor y Pan y Paz.

miércoles, diciembre 30, 2009

Canción (en tiempo de rap y reguetón) para cantar otra canción

LA CALLE TIENE DIENTES
MI GENTE
(sé prudente)
hay que tener cuidado
mi hermano

¿no te enteraste?
¿no te contaron?

la historia de los pobres banquero
cuatreros
con mucho dinero

la de los pastores gozosos
lividinosos
muy bondadosos

la de los empresarios sindicalistas
y chantajistas
gente muy lista

o la de los partidos
bandidos
y sus dirigentes
tan "serios", "prudentes"

todos tan preocupados
y osados
por el progreso
y el peso
de sus bolsillos
de pillos

traviesos
golosos
obsesos
maleantes
taimados
avaros

querían más
soñaban más
buscaban más
tomaron más
y un poco más
y mucho más

hasta que
secaron la fuente
mi gente

hasta que nos fuñeron a todos
por bobos

ah
la calle es peligrosa
grimosa
hay que pisar bien fino
mi amigo
uno no sabe
lo que le espera
afuera

con un discursito
meneando la cola
con un tratadito
con una pistola

no tiemblan
no temen
son fieros
guerreros
los amos
del viento
desfalcan
se mofan

y matan
y rezan
y traman
espantos

y yo pintando caracoles
y tú en el aire suspirando

con un escalpelo
con un maniquí
con un caramelo
con un maletín

pero ¿no vamos a plantarnos de una vez
no vamos a inventar otra nación
no vamos a abrazarnos otra vez
no vamos a cantar otra canción?

y que se rasquen la cabeza los cajeros
y algunos hombres grises esperando
y que hiervan los capos en su templos
y se pudran en silencio funcionarios

la calle está muy dura
mi chula
hay muchos delincuentes
mi gente
pero hay que salir
hay que vivir
sobrevivir

así es la vida
movida
abajo y arriba

el que no arriesga
no gana ni paga
mi pana

no cesan
no ceden

los dueños
del tiempo
son crueles

prometen
olvidan
se lavan
las manos

depredan
sonríen
y traman
espantos

y yo en el aire dibujando
y tú leyendo los arcanos

pero ¿no vamos a plantarnos de una vez
no vamos a fundar otra nación
no vamos a besarnos otra vez
no vamos a escribir otra canción?

y que se rasguen la camisa los banqueros
y los cómplices se quiebren tiritando
y que tiemblen presidentes traicioneros
y se pudran en silencio los corsarios

pero
¿no vamos a plantarnos de una vez
no vamos a fundar otra nación
no vamos a pensarnos otra vez
no vamos a cantar otra canción?

domingo, noviembre 08, 2009

La dominicanidad emergente

Muchas, muchísimas, demasiadas cosas, casos, para sumirse en el desaliento, para despotricar contra el Estado, y contra el estado en mal estado del mundo, del continente, de la isla, del país, de la ciudad, del barrio… Demasiadas expresiones del absurdo, del caos, de la corrupción, del cinismo, de la ignorancia, de la pobreza material, de la insolvencia moral, de la indigencia espiritual… Demasiadas manifestaciones de la inteligencia desplazada, de la indiferencia, de la ineptitud, de la complicidad, de la injusticia social…

Pero entre hojear por ahí y ojear por allá, me encuentro con un rostro, cara bonita, juvenil, y con unas palabras, sapiencia y madurez, y me asombra la conjugación (no abunda en nuestros días, por estos lares)… La chica habla de política, le echa un ojo al mundo, reflexiona, asume una posición, revela una personalidad, cuestiona, propone…

Con la curiosidad por delante, me sirvo de la tecnología e indago un poco: ¿quién es, qué hace, de dónde viene, para dónde va? Etcétera. Y de pronto me encuentro con un blog y una carta, y de paso con un padre y una hija, dominicanos ambos, en otra onda, con otro perfil: Alberto y Crystal Fiallo.

Ciertamente, la red está repleta de antivalores dominicanos, de noticias y reguetones lacerantes, pero también de valores y discursos edificantes. Hay la necesidad de conocerlos todos (nada humano ha de sernos ajeno), pero la sabiduría recomienda siempre la necesidad de identificarse con la palabra que nutre, que salva, que reinventa la belleza de ser…

Para recuperar nuestra humanidad pisoteada, no nos queda otro camino que volver a nuestros orígenes buscando orígenes nuevos, que identificarnos en nuestros grandes hombres y mujeres, que recuperar los nobles ideales que dieron origen a nuestra república y por los que han luchado nuestros hombres y mujeres de cultura: reinventarnos en fin, y en esto cada uno tiene el deber de poner su granito de arena, de decir su palabra a tiempo.

Bienaventurados, pues, los que tienen ojos para leer y leen, oídos para escuchar y escuchan, cerebro para entender y entienden, voluntad para crear y crean, puesto que ya lo dije en algunos versos por ahí: hay tanta tristeza por delante, hay tanta rabia contenida y nos debe tantas promesas este mundo…

Aquí les dejo la carta del padre a la hija, dominicanos ambos, espejos de otras voces, saludables y salutíferas, ejemplos de la otra gran nación que quiere y espera emerger y sobreponerse a la cotidiana transparencia del mal y a las malas mañas de tanta gente desagradable que nos rodea…



Jueves 1 de enero de 2008

Papá me escribió en la noche vieja esta carta.

La partida de un año siempre es motivo de alguna sensación de melancolía, tristeza, o simplemente reflexión. Despedirse de un ciclo de vida donde se aglutinan recuerdos, vivencias, emociones, logros y hasta fracasos, no es fácil para nadie. Lo que sí me resulta extraño, y me ha resultado durante mucho tiempo, es cómo se sienten los años nuevos de nuestros padres. Es decir, qué les ocurre, qué les viene a la cabeza mientras observan que los sucesos mundiales se repiten una y otra vez y sus hijos e hijas viven las mismas penas, alegrías e ingenuidades típicas de novatos.

No sé si a ustedes les pasa igual que a mí pero cada vez que recurro donde papá o mamá para contarles de alguna peripecia laboral, profesional o simplemente jovial, ellos siempre tienen las respuestas precisas y exactas: ni más ni menos. Claro, muchas de las respuestas que nos ofrecen nuestros viejos hay que acomodarlas a la época (por ejemplo: deberías ir al malecón con un tocadiscos a meditar: agarras el ipod y caminas por la zona y listo, adecuaste las épocas) pero esa es la parte divertida.

Papá y Mamá siempre han estado muy preocupados por el tema de la motivación al compromiso social de las nuevas generaciones y de cómo todos debemos colocarnos en la suela de los zapatos de los demás. La humildad, la solidaridad, la empatía, tolerancia, respeto y patriotismo han sido la zapata de nuestro hogar. Hoy por hoy me siento en el compromiso de transmitir toda esa enseñanza y preocupación a mis lectores/as.

Papá nos ha escrito una carta; simple, directa, real y sin rodeos. Hoy la comparto con ustedes pues entiendo que estos deseos son, si no idénticos, al menos similares a los de todos los padres y madres de la generación de papá que no son más que aquellos individuos que nos abrieron las puertas a una sociedad más libre, despierta y resistentes a la indiferencia en muchos años viejos.

Les regalo esta carta, porque es tanto mía como de mis hermanos y mis primos, y puedo hacer con ella lo que quiera. Saboreando todos esos anhelos paternos sentirás que nuestros padres piden a gritos que no pernoctemos frente a la terrible y posible caída sin reparos del “muro de los valores”.

Lo que le pido a la Vida para mis hijos y sobrinos
en la Noche Vieja del 2007

Alberto Fiallo Billini

Que descubran que hay un hogar grande, el Hogar Planetario, que está hecho de una casona muy grande, la Tierra, en un vecindario muy grande, el Universo, en la que habita una familia muy grande, la Humanidad, a la que pertenecen todas las personas que han existido, existen y existirán y que conocen y no conocen. Porque cuando acepten esa idea sentirán que son habitantes de la Tierra, no de un pedacito de ella, y que pertenecen a la Humanidad y no a un grupo de ella. Entonces, nada que dañe a la casa y a la familia de todas las personas pasará desapercibido y todo lo que las proteja será profundamente significativo para ellos.

Que descubran y aprendan a escuchar a sus conciencias y que acepten la idea de que la Conciencia debe ser ese espacio existencial donde nos conectamos con el Hogar Planetario.

Que acepten que ser bueno no es ostentarlo ni parecerlo, es ejercer la bondad, o sea, desear, buscar y amar en la Persona Humana lo fraterno, lo generoso, lo solidario, lo libre y lo justo, así como la búsqueda de la igualdad y la equidad. Por ello, traten de descubrir que pueden encontrar la felicidad a través de no aislarse del resto de la Humanidad y en la forma en cómo se entregan a los demás, sobre todo cuando buscan el bien para los que más lo necesitan y luchan por ello.

Que acepten que la honradez no es un producto mediático ni una herencia invertebrada, que ni es un ropaje ni una pose, que no es la propiedad de una marca, que no es decoración de exteriores ni talante para la cobardía y que la honradez no existe sin patriotismo. Que asuman que la honradez es compromiso, es riesgo, valentía, es darse a los demás, que es saber sufrir cuando ella misma, la honradez, es despreciada, ridiculizada, ignorada o castigada.

Que acepten con humildad que la ignorancia no es mala porque la sabiduría es saber que falta mucho por saber y que lo importante al procurar conocimientos es conocer a quienes sirven o des-sirven y que esos conocimientos son propiedad de la Humanidad que fue quién los construyó y los acumuló.

Que descubran que donde hay amor nada hará falta y que el perdón es el rostro más honesto del amor.

Que descubran que la esperanza no es una fuerza pasiva, que es compromiso, lucha, persistencia y resistencia, por lo que es verdad lo que decía Agustín el santo: tiene dos hijos, la ira y el valor.

Que acepten la idea de que deben y pueden ser mejores cada día, que esa es una tarea de todos los días y que la calificación final al resultado de ese empeño la debe poner la propia conciencia y que frente a ese veredicto poco importa lo que piensen o digan los demás sobre todo si es lisonja.

Que la Paz es el respeto al derecho ajeno y a la diversidad humana, así como la protección, desarrollo y mejoría de los espacios de lo público.

Que el valor de lo que damos está en darlo sin que nos lo pidan y que la mejor medida de lo que damos está en que sea mejor de lo que hemos dado con anterioridad.

Que acepten que el trabajo y la felicidad deben ir de la mano, por lo que debe apasionarles procurar trabajo de calidad para todos y todas e igualar las oportunidades de lograrlo, para generar riquezas medidas por el grado de protección social y la satisfacción de las necesidades de las personas, las familias y las comunidades”.

La vida es la oportunidad perfecta para trabajar y luchar por ella. La vida es un espacio para recordar por qué vivimos y morimos. La vida es la ventaja que tenemos ante los muertos que apenas llegaron a conocerla. La vida es el tiempo exacto que tenemos para dejar una huella que perdure por siglos y siglos.

Daría lo que fuera porque todos/as los ciudadanos/as comprendieran al menos un 30% de esta carta y empezaran a ponerlo en práctica en este nuevo año 2008, que de por sí será bastante controversial. Gracias Papá por tus deseos: ahora son mis deseos para todos/as.

...

¡Salud a los Fiallo y a todos los dominicanos de buena voluntad!

domingo, octubre 04, 2009

Gracias a Mercedes...

I

Gracias a la vida
que nos ha dado tanto
nos dio a Mercedes
y su hermoso canto.

Descanse en paz su cuerpo.
Y su voz, que siga vibrando...

II

Gracias también a Joaquín
Sabina, que nos concede
la emoción de compartir
"Violetas para Mercedes":

"Se nos murió la gran dama,
Negra Sosa, pacha mama
de Corrientes,
que bordó puntos y comas
en las prisas del idioma
de la gente.

Martina Fierro de ley
que sin dios, patria ni rey
tiró p’alante,
antes de decir adiós
me propuso un blues a dos
voces distantes,

distintas, y, sin embargo,
cerquita del ron amargo
que consuela,
que abruma, que mortifica,
que suma, que santifica,
que desvela.

Cuando rompió la baraja,
hizo del bombo su caja
de Pandora,
entre el mestizo y el yanqui
se quedaba con Yupanqui
hasta la aurora.

Todos menos uno, dijo,
provocando el acertijo
de Cosquín,
militante del futuro,
no pudo con ella el muro
de Berlín.

Canto ancestral de Argentina,
la más frutal de las minas,
todo es nada,
no sabe cómo la lloro,
desafinando en el coro
de las hadas.

Madrina de los roqueros
más intrusos, más villeros,
menos brutos;
en calle melancolía
mi letra y su melodía
visten de luto.

Más de una vez la besé
pero nunca olvidaré
la noche aquella:
aquel piano y su voz
y mi sonanta y la coz
de las estrellas.

Me aterran las despedidas
pero gracias a la vida
de Violeta,
Mercedes inventó el son
que duerme en el corazón
de los poetas"

jueves, agosto 20, 2009

Orlando Muñoz: "Nos debe tantas promesas este mundo"


He aquí la entrevista que me hiciera la periodista Yaniris López, del Listín Diario, a propósito de mi último libro...

EN “SANTO DOMINGO, AÑO CERO Y EN CURSO…”, SU SEGUNDO POEMARIO, EL JOVEN AUTOR Y PROFESOR DESCRIBE LAS MISERIAS DEL PAÍS Y PROPONE INVENTAR OTRA NACIÓN

Santo Domingo.- ¿Puede la poesía ser desgarradora y exquisita a la vez? ¿Cruel y esperanzadora al mismo tiempo? ¿Es posible desnudar con palabras el lado más oscuro de una ciudad, de una república, que según la historia debió gozar de mejor suerte, y hacerlo con gracia, ritmo y formas perfectos? El joven autor dominicano Orlando Muñoz lo ha conseguido en “Santo Domingo, año cero y en curso…” (Ángeles de Fierro, 2009), su segundo libro de poesía.

En 20 poemas en los que caben todas las sensaciones, todas las formas expresivas (incluidos versos de ensueño, gritos y maldiciones), Muñoz pasa de la rabia infinita que le provoca observar el estado “cero permanente” en que está sumida Santo Domingo a proponer una nueva nación que saque de la inercia a los dominicanos y los obligue a plantarse, a abrazarse, a jugarse la esperanza. LISTÍN DIARIO conversó con él.

- Pintas un Santo Domingo espantoso que agoniza en sus miserias. Incluso te atreves a echarle en cara a la ciudad muchas situaciones. ¿Qué te provocó tanto pique que decidiste convertir en arte temas cotidianos que distan mucho de inspirar poesía?

En verdad me parece que, en este caso, la realidad supera al arte. A mi entender, apenas he representado una muestra de las desmesuras a que se expone la condición humana en nuestra isla y en nuestra ciudad. De hecho, una simple lectura de la prensa dominicana un día cualquiera resulta ser, con frecuencia, una experiencia más desgarradora para el espíritu que lo que sugieren mis versos. El caso es que nada hay que deba ser ajeno a la poesía, que procede de la vida y vuelve a ella, inexorablemente. Predomina lo espantoso, es verdad, pero le opongo la esperanza, la justicia, el amor…

“He aquí la tierra reiteradamente violentada. He aquí la república en su año cero permanente”. ¿Qué es estar en un año cero permanente?
Es estar a punto de ser algo y no lograrlo. Pero el cero es ambiguo: expresa al mismo tiempo vaciedad, nulidad, insignificancia y, curiosamente, representa también el punto de origen en una escala. La nada y la posibilidad de alguna cosa, sin que una se imponga a la otra… pero el tiempo pasa y no definimos ningún rumbo.

- Recurres a otros poemas, a otros poetas, a personajes de la historia dominicana como si les pidieras redención…

Sí, se trata de un diálogo con nuestro ser en el tiempo. Con los hombres y las mujeres que han cuestionado y tratado de definir nuestra identidad; con nuestros patriotas y nuestros poetas, cuyos ideales han sido traicionados de mil maneras desde 1844 hasta la fecha. Reivindicar esos ideales es el primer paso necesario hacia la redención posible de nuestra sociedad, decepcionada hasta la saciedad por la avaricia y la corrupción.

- En ocasiones explotas junto con las letras. Es un poco impactante, porque una no puede evitar ir subiendo el tono contigo, agitarse, atormentarse y luego maldecir y explotar contigo, hasta que llega la calma. ¿Estamos asistiendo a una nueva poesía, a una poesía con movimiento, dura, más realista, menos idílica? ¿O es la misma de siempre con letras nuevas?

Así nos sentimos a veces, como materia repugnante, como el insecto kafkiano, en una sociedad que te cierra con frecuencia tantas puertas. No estoy seguro de que se trate de una nueva poesía, digamos que es mi manera personal de leer y escribir el mundo que nos rodea y nos provoca. Y como el mundo que habitamos dejó de ser idílico hace siglos, la auténtica poesía también.

Nada parece escapar a tu rabia: ni los políticos, ni los golpes de barriga, ni los golpes de vagina, ni los “diarios que aturden a la gente y luego engrosan enormes vertederos”.

Podríamos decir que todos ellos contribuyen de cierta manera a desdibujar el mundo que habitamos. Expresan sus miserias, su desequilibrio, el grado cero de lo social: lo antisocial por excelencia. Pero si te fijas bien, no todo es negativo; hay atisbos de otro tipo de realidad en mi libro: “Un sí biológico y fraterno se impone / la voluntad del niño / contra la muerte…”. De hecho, el amor, en tanto experiencia creadora fundamental, es el fantasma que se busca, se cuela y se propone desde el principio y hasta el final del libro…

- ¿Desahogo personal? ¿Una llamada de alerta? ¿Para quién escribes?
Escribo para mí y escribo para los demás. Puesto que la escritura es acto social, desde el cual uno mismo dialoga con el otro, con el prójimo y con el extraño. Con esa otredad tan diversa que trasciende tiempo y espacio. En fin, a través de mis poemas dialogo con los hombres y las mujeres que me precedieron, que me rodean y que me sucederán.
Ellos dijeron su palabra, la dicen y la dirán; y al entrar en relación dialéctica con ellos, yo digo la mía. Y la digo por necesidad, por urgencia, por amistad con la vida, por combatir el silencio, que suele ser amigo de la muerte…

- Dices: “Nos debe tantas promesas este mundo”. ¿Cuáles? ¿Qué tipo de promesas? ¿Esperas verlas cumplidas algún día?

En el ejercicio de la política y la religión, por sólo mencionar dos de las actividades de mayor incidencia en la vida de las personas, se nos ha prometido tantas cosas: paraísos, progreso, amor, justicia, pan, techo, libertad, armonía, trabajo, respeto, paz, democracia, verdad… y sin embargo, se ha mentido tanto, se ha manipulado y estafado tanto, que pareciera que todo esto es imposible, que no es más que pura utopía, algo sin lugar en la realidad.
Pero procurarlas da sentido a la existencia. Lo que esperamos es que podamos vivir en un mundo más equilibrado, más equitativo, con menos incoherencias entre las palabras y los hechos. Yo no sé si un día podremos ver cumplidas todas las promesas, pero creo que tenemos derecho a procurar hacer realidad nuestros ideales de justicia y a exigir que no nos mientan tan descaradamente como lo hacen día a día…

POETA, ENSAYISTA Y PROFESOR

Orlando Muñoz nació en Laguna Salada, provincia Valverde. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y posee una maestría en Gerencia Educativa por la Universidad Iberoamericana. Es profesor de Lengua Española en el Colegio Jaime Molina Mota y en la UASD. Ha publicado dos libros de poemas: “Entre pétalo y espina” (2007) y “Santo Domingo, año cero y en curso…” (2009) y un libro de enseñanza de la lengua, así como poemas y ensayos en once números de la revista del Círculo Literario El Aleph y en tres publicaciones del Taller Literario César Vallejo. Actualmente tiene en proceso de edición otro libro de poemas y a punto de terminar otro libro de carácter académico. Aunque hasta el momento se ha decidido por la poesía, la canción, la didáctica y el ensayo, “para el futuro, si las musas me acompañan, también podría dar a conocer teatro y narrativa”, dice Orlando…

domingo, julio 12, 2009

De la soledad y su poema

Antes del bostezo
El bostezo mismo

Después del bostezo
Un poema imposible

¿El sentido del tiempo?
La evaporación silenciosa del yo
La búsqueda y sus desencuentros
Eso que fluye, lentamente, invisible

Pero
¿Acaso no cabe mi cuerpo en algún abrazo?

He aquí un color aún no iluminado
He aquí un rincón sin habitar
El atisbo de un beso atrapado en el deseo

Y entonces
¿Qué le voy a contar a las horas?

En verdad no lo sé

Este poema es su propia soledad
Su propio misterio…

lunes, mayo 18, 2009

Adiós al cuerpo del poeta

El cuerpo del poeta desaparece, no su alma: la poesía sobrevive. Mario Benedetti, físicamente se nos acaba de ir, pero sus palabras quedan como testamento irrefutable de un gran hombre, de una conciencia sensible, aliada de los más nobles ideales humanos. Sus poemas acompañaron, acompañan y acompañarán a tantos hombres y mujeres, por lo que no nos queda más que agradecerle eternamente por ser y estar, por habitar el mundo de una manera tan hermosa. Quisiera recordarlo ahora con este poema, que testimonia su dolor, su amor, su compromiso con el prójimo:

DESAPARECIDOS

Están en algún sitio / concertados
desconcertados / sordos
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza
si ya se fueron o si no
si son pancartas o temblores
sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer
hace tres cinco siete ceremonias
a desaparecer como sin sangre
como sin rostro y sin motivo
vieron por la ventana de su ausencia
lo que quedaba atrás / ese andamiaje
de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio

jueves, abril 16, 2009

Conversatorio y Recital en la Feria del Libro

Sobre el poemario
"Santo Domingo, año cero y en curso…"
de Orlando Muñoz

el jueves 23 de abril a las 5:00 p.m.
en la Feria Internacional del libro
Santo Domingo 2009

domingo, marzo 29, 2009

PEDRO PÁRAMO: LA PIEDRA Y EL POLVO

A “Pedro Páramo”, la célebre novela de Juan Rulfo, más que como “desorden estilístico” (expresión que se presta a confusiones), hay que verla como un “modelo para armar”, algo más que un simple rompecabezas, un rejuego narrativo de espirales y superposiciones de espacio y tiempo. Dentro de su gran economía de recursos, la novela precisa de lo que también Cortázar denominaba “lector cómplice”, cuasi detective, dispuesto a seguir el juego literario: reteniendo datos, atando cabos, recomponiendo la historia… Pues Rulfo dejó en cada fragmento pistas significativas que permiten al lector reestructurar y comprender, poco a poco, la trama de la novela.

La reseña que sigue la publiqué en agosto de 2000, en el número 4 de la revista del Círculo Literario El Aleph:


Comencemos por el final: ''Después de unos cuantos pasos cayó, suplicando por dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras''. De esa manera se consuma la existencia de Pedro Páramo, “un rencor vivo”, a decir de Abundio Martínez, su hijo, su victimario. Y así se cierra y así se abre a la imaginación de los lectores la que, en palabras de Jorge Luis Borges, ''es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aun de la literatura''. “Pedro Páramo” fue publicada inicialmente en 1955 y es la obra maestra del mexicano Juan Rulfo. Y lo es en virtud de múltiples y variados elementos; sobre todo porque rompe desde varias configuraciones con la narrativa documentalista que le precede y porque marca, al mismo tiempo, a partir de una fabulación maravillosa, una visión renovadora del discurso novelístico hispanoamericano.

La estructura de la novela presenta sesenta y nueve fragmentos (o capítulos, sugeridos por espacios en blanco). Éstos aparecen sin hilos narrativos lineales y sin seguir la continuidad cronológica normal, puesto que cada fragmento pertenece a distintos planos del relato, debido al tratamiento subjetivo del tiempo en el discurso de los personajes, lo cual permitió al autor crear toda una historia mágico-fantasmal que socaba la realidad y que precisa para su decodificación de un lector cómplice, cuasi detective, dispuesto a armar el rompecabezas de la novela.

En cuanto al relato, pudiéramos dividir la obra en dos partes: la primera abarcaría desde la llegada de Juan Preciado a Comala, en busca de su padre, hasta su muerte, días más tarde. Aquí la narración aparece en primera persona, centrada en Juan Preciado. La segunda parte sería la que presenta la plenitud y la decadencia del poderío de Pedro Páramo, los recuerdos y delirios de Susana San Juan, la única mujer que Páramo amó sobre la tierra y, finalmente, la dramatización de la muerte de ambos.

Hay una serie de aspectos esenciales que definen la escritura de Rulfo, a saber: presencia fantasmagórica de ambientes y seres devastados, economía y penetración lírica del discurso, predominio de la oralidad a través del diálogo y del monólogo interior, tiempo circular de las acciones, juego de planos narrativos, entrelazamiento de lo irreal y lo real, de la muerte y de la vida, predominio de la subjetividad de los personajes y visión pesimista de los mismos, a veces marcada por migajas de humor amargo, corrosivo, que llegan de la aceptación de la realidad, del desamparo y de la muerte.

Todos los personajes de la novela son fantasmas, hablan de la vida desde la muerte, su ser en el tiempo queda definido por la dureza de la piedra, Pedro Páramo, y la desoladora vulnerabilidad del polvo, Comala. Porque para este pueblo desgraciado, la injusticia es el nombre de la realidad: ''El caso es que nuestras madres nos malparieron en un petate aunque éramos hijos de Pedro Páramo'', dice Abundio, el arriero. Quien más tarde, frente a la muerte de su mujer, habrá de emborracharse e irá delante de Pedro Páramo a pedir una limosna para enterrar a la muerta. ''Sé que dentro de pocas horas vendrá Abundio con sus manos ensangrentadas a pedirme la ayuda que le negué. Y yo no tendré manos para taparme los ojos y no verlo. Tendré que oírlo; hasta que su voz se apague con el día, hasta que se le muera su voz.''

Asimismo, todos los personajes de Rulfo son derrotados por el tiempo:

Doloritas (''siempre vivió ella suspirando por Comala, por el retorno; pero jamás volvió'').

Juan Preciado (''me trajo la ilusión...'' ''me mataron los murmullos'').

Dorotea (''¿La ilusión?. Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido'').

Toribio Aldrete (luego de emborracharlo y ahorcarlo, ''condenaron la puerta, hasta que él se secara; para que su cuerpo no encontrara reposo'').

Eduviges (''se suicidó'' ''y sus muecas eran los más tristes gestos que ha hecho un ser humano'').

El Padre Rentería (''–¿Se siente mal?/ –Mal no, Ana. Malo. Un hombre malo. Eso siento que soy.'').

Fulgor Sedano (a quien los revolucionarios ''lo mataron cocorriendo”, según el tartamudo, “murió cocon una pata arriba y otra abajo.'').

Miguel Páramo (''–Démosle gracias a Dios Nuestro Señor porque se lo ha llevado de esta tierra donde causó tanto mal...'').

Damiana Cisneros (''Deshizo su cruz. Ahora se había caído y abría la boca como si bostezara'').

Abundio Martínez (''Entonces le comenzó a arder la cabeza y sintió la lengua trabada: –Estoy borracho –dijo'').

La mujer de Donis, ¡su hermana! (''¿No ve esas manchas moradas como de jiote que me llenan de arriba abajo? Y eso es sólo por fuera; por dentro estoy hecha un mar de lodo'').

Bartolomé (''me imagino que será fácil desaparecer al viejo en aquellas regiones adonde nadie va nunca'', dice Pedro Páramo).

Susana San Juan (''trató de separar el vientre de su cabeza; de hacer a un lado aquel vientre que le apretaba los ojos y le cortaba la respiración; pero cada vez se volcaba más como si se hundiera en la noche'').

Pedro Páramo (''Después de unos cuantos pasos cayó, suplicando por dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras.'').

Sí, Comala y Pedro Páramo son uno: la piedra y el polvo, la tumba impasible y silenciosa del tiempo.

En toda la narración de “Pedro Páramo”, no parece que alguien escribiera, simplemente una voz, un rumor, va contando las cosas, y poco a poco descubrimos que el monólogo, la descripción, el sueño, la conversación, los recuerdos, corresponden a toda una vencidad de muertos que relatan sus historias desde el polvo del sepulcro: porque de pronto sabemos que Comala, otrora ''la vista muy hermosa de una llanura verde'', ya no es más que un cementerio, ''sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno''.

miércoles, diciembre 31, 2008

Ante las maquinarias de la muerte

A LA
LÓBREGA LUZ
DE LOS NEGROS AGUJEROS
DEL TIEMPO

desde
la columna
cotidiana
de la duda

he aquí
desnuda
y magra
la mirada

tropezando
con la cara
de un fantasma pasmado
en el espejo

he aquí
los pies
la voz
el sino
frente
a los deberes oscuros
de la ley

he aquí
mi yo de plástico
perplejo
vulgar
enajenado
ante el orden siniestro del mundo

he aquí
las esperanzas
convertidas en desmanes

he aquí la historia sin fin
ante las hordas aviesas
de banqueros y gobernantes
de palabreros y traficantes
y otros patanes sanguinarios

y otra vez
he aquí
¡hasta cuándo!
el hombre tosco
que sale
con mi nombre
a caminar
A
B
I
S
M
Á
N
D
O
S
E
¡PARDO!
—REPUGNANTE—
sobre el lomo del asfalto...

sábado, noviembre 29, 2008

Deudas pendientes

¿LA
CALAVERA
DEL AMOR,
EL CORTEJO
DE LA VIDA,
LA EUFORIA
DE LA MUERTE?

No se trata del alba.
Leí la historia y no.

No es el sol
levantando en luz el mundo;
ni es aquí, conmigo,
la palabra, la comprensión.

Toma y daca…
Substancia
repetida sin pausa en la miseria del hombre,
en la modorra de los antiguos dioses,
opacos ya, diminutos…

De mil formas,
insistente,
la iniquidad vence voluntades,
abre infiernos al paso
y va corroyendo
el alma,
sin pausa,
inexorablemente.

“Vértigo de raíces y truenos”
aquí también,
desde siempre,
repitiendo metáforas eternas,
“heladas las aguas del cálculo egoísta”

Nada se cumple…
Nos debe tantas promesas este mundo.

domingo, noviembre 02, 2008

Dormida la tarde

Y
mis
manos
se perdían

y
bogaba
conmigo
la noche

sin retorno

ligera

como
ala
de abeja
sobre el curso
de un río de miel

y llevaba los ojos cerrados
perdiendo el rostro del que fui

y entre
las hojas
de los árboles oscuros
invisibles
cantaban un beso las aves del viento

y en la ribera
todas las caras eran una sola

y hacia mí

de pronto

sobre el temblor del minutero

venía tu cuerpo

danzando

abierto en pétalos y verbos...

miércoles, octubre 01, 2008

Elegía

El parque, otra vez,
es la forma de tu ausencia,

distancia que abre mares
en el silencio espeso.

Todo te nombra, sin embargo,
todo cobra forma de ti,
sin piedad, sin remedio.

¿Quién eres, entonces, a la distancia,

o quién soy yo
tratando aquí de dibujarte
en pleno abismo de saudades y esperanzas,

y qué es el amor
hoy que tu nombre
hace temblar los cimientos del tiempo,
y que voy sorbiendo poco a poco la soledad
en medio de la multitud
que gruñe o pace o suspira?

sábado, septiembre 27, 2008

No te buscaba

No te buscaba, no,
pero tú venías al encuentro.

Estabas hecha de tiempo,
Balanceabas las formas de la carne,
delineabas el apetito en mis labios.

No te buscaba.
Pero tus ojos eran luz
para la definición de los colores,
y tu pecho era un jardín
para una larva con hambre,
y luego sol y sol y sol
para los demonios del invierno.

No te buscaba, no.
pero tú pasabas despacio por mi lado.
Las palabras se secaban en la lengua
y el reloj era un fastidio
y era un caramelo tu cintura.

Yo no te buscaba,
pero al encontrarte,
me descubrí a mí mismo en el agua del deseo.

lunes, agosto 11, 2008

Caminar

¿la tierra que soñaste alguna vez?
¿los cuerpos que delineaban tus manos en el vacío?
¿los transeúntes con que quisiste tropezar?
¿el dios que colocaste rozando el techo de la casa?

nunca pudiste escribir ni la receta ni el poema
nunca pudieron encontrarte las palabras

lávate los sueños
despierta
sacúdete los pies y la memoria
mete la cama debajo de la cama
y el futuro
y el bostezo

ponte la misma voluntad del segundero y
luego salta
apriétate los pantalones
encomiéndate a todos los cemíes boquiabiertos

la ciudad es la de siempre
mírala
en cada esquina los perros apurados te buscarán la quinta pata
las lagartijas, compadecidas, te mirarán dearribabajo

¡levántate, pues! recoge tu gallo…
canta con él tres veces… camina. y olvídate del alba.

martes, julio 29, 2008

Tarde con ángel

sales a buscar el amor
y el amor
se hace imposible por las calles

talvez sudas la tarde y la esperanza
soñando un rostro
donde descansar las horas tristes

pues a ti también te duele la soledad
en todo el cuerpo
y el alma te tose sus anemias

pero te dices que el amor paga sus penas
y ciertamente vale lo que pesa

por eso
te acomodas
la carga
del tedio
en la espalda
por eso
lames la piel de un caramelo
y silbas luego una canción

y esperas
y esperas
y esperas
hasta que llega un ángel y saluda
y te imaginas
que así ha de ser el amor
un día cualquiera

entonces
sueñas
que vas del brazo
de un ser alado
por el mundo
y la calle el conde es un enjambre
de lobos y sombras
las unas
que huyen de la luz buscando su ser en las vitrinas
los otros
que aúllan hipando la miel en flor de una muchacha

La gente camina y mira y habla y mira y sueña
y tú te sientas en un parque con un ángel saboreando el amor

pero santo domingo sigue siendo un carnaval de vanidades
y el mundo un teatro donde el viento exhibe sus máscaras
sus miserias:

adolescentes
turbios
retorciéndose debajo del traje negro
lánguidos
viejecitos
que esperan la muerte
dando maíz a las palomas
camareros
urbanamente
cansados
niños
callejeros
que envejecen entre brocha y betún
amargos
vendedores
de golosinas
policías
aviesos
en un desconcierto de locos y turistas
y mendigos
solteros
sin suerte
intelectuales
sin ideas
artistas
sin obras
y prostitutas en busca del italiano perdido

así te muestra sus llagas la ciudad

y tú
como todos
sigues buscando el amor por la tarde
y en los ojos de un ángel alguna ilusión

y la tarde se te hace triste y hermosa
y en un suspiro se muere otra vez
en el parque colón

lunes, julio 21, 2008

Del parque cayendo la tarde

la ausencia de todos pasa
la tuya no

podrías hoy morirte o danzar entre las flores
nada cambiaría
en el banco de parque en que no estás

ninguna palabra podría
darle al poema la belleza que le niegas

la tarde pasa

ya la noche sobreviene
sin pausa

y la luna será
otra vez
ese triste silencio numinoso
redondo
sin tu nombre

sábado, julio 12, 2008

La palabra

la palabra es sangre,
la palabra es destino,

un río lácteo para frágiles criaturas en avidez.

con ella gruñen
con ella se tiran de los pelos,
retozan con el tedio, discuten como perros
con la sombra. suspiran, punzan, resbalan,
se rascan, bostezan, se duermen y sueñan.

con ella se pierden en la noche. danzan con
ella, y se disuelven, se hacen y deshacen, son...

Que trata de lo que quiere el poeta y dónde, sin señalar las causas ni la persona

Hoy quiero tomarme tiempo y jugos eternos en tu boca.

sábado, julio 05, 2008

Divagaciones para una lírica del huevo y una metafísica del mangú

Escena 1 (casi platónica y completamente incompleta)

—Mi querido Bufón (Glaucón o Cabrón, no importa), represéntate la NaturaleSa Umana en la siguiente coyuntura, con relación a la Heducación y a la falta de Hella. Imagínate un país en el mundo...
—¿Colocado en el mismo trayecto del sol?
—Seguramente.
—¿Oriundo de la noche?
—Eso es.
—¿Colocado en un inverosímil archipiélago de azúcar y de alcohol?
—Sí.
—Lo buscaré en el mapa…

—En tal país vive un monstruo con rostro de lechuza, orejas de elefante, cuello de caballo, plumas de garza, cola de serpiente, pico de cotorra, alas de murciélago y patas de gallina.
—Sí. Desde el siglo XVI.

Escena 2 (fragmentaria y con demasiadas divagaciones)

—¡Exacto! No podemos hablar de otra cosa.
—Pero conste que también vivimos de pan.
—¡Y de circo!
—Puede ser. Pero... bromas aparte, lo que soy yo, de entrada sólo se me ocurre decir que, luego de tantos siglos de desaciertos, luego de tantos eternos retornos, habría que aprender a ver el mundo de otra manera.

—Y yo, por cierto, siempre he querido comprarme gafas sicodélicas.
—Y haces bien, porque sucede que las apariencias también son la realidad...
—Disculpen que los moleste, pero tengo una pregunta muy importante que hacerles.
—Suéltala.

—¿Quién se ha robado mi queso?
—Genial. Te voy a responder con otra pregunta. ¿Cuándo te vas a tomar la vida en serio, eh?
—Según mis cálculos, es evidente que cuando tenga sed... solamente.
—¡Bufones incorporados!

—Bueno, no sé qué decir.
—Divaga, pues.
—¿Sabe alguno qué hacen los poetas cuando no tienen nada que decir?
—Creo que hablan de literatura.

—Pues hablemos... Comienzo: Se me ocurre que Hamlet, aquí, probablemente hubiese reformulado su pregunta: Ser o Parecer... He ahí la verdadera cuestión.
—Y un cartón de huevos, por favor...
—O Tener... Algo así.
—¿No podemos tener una conversación normal, por ejemplo?

—Pero, ¿acaso no quieres conversar sobre la formidable bibliografía de la nada interminable?
—Me ves cara de aburrido, ciertamente.
—¡Creo que sí!
—Plátanos aparte, en serio, ¿de qué vamos a hablar?

—De todo y de nada.
—Bien, te toca comenzar.
—¿Pero cómo lo hago?
—De cualquier forma, no importa.... puedes decir, por ejemplo, lo que alguna vez dijo un amigo mío. Cito: “...te amo, Raquel”. Y a continuación deliraba por sus cabellos, por su inmensa ternura... etcétera, y en pleno clímax de la inspiración metafórica le espetó lo siguiente: “eres mi cárcel que no es cárcel porque es inmensurable”, y que dizque la tal Raquel hasta le había puesto alas para que él volara sin fatigarse… cursilerías de poetas… ¿Ves?

—Ya veo.
—Antes de que comiences a divagar, ¿podría citar también una frase célebre, para ambientarnos un poco?
—No hay niños a la vista. Hazlo.
—"Sobre estas personas (el célebre gobernante se refería a los manifestantes que pudieran protestar) caerá todo el peso de la democracia, incluyendo la prisión...", etcétera.
—¿Quién dijo eso?
—Un sujeto de cuyo nombre nadie quiere acordarse.
—¿Ipólito?

—¿De qué otra cosa pueden hablar los poetas?
—Los poetas se juntan para delirar.
—Deliremos, pues…

—Los pueblos se salvan en la cultura, dijo Pedro, y dijo bien.
—Queremos libros, revistas, periódicos, boletines, almanaques, enciclopedias, folios, gacetas, vallas publicitarias y trataditos evangélicos que nos puncen el alma y no la vista...
—que nos hagan cosquillas en la espalda,
—que nos pongan a llorar a lluvia suelta,
—que nos coloquen desnudos frente al precipicio del tiempo,
—que nos manden al Hespejo a re-visar-nos el rostro...
—En fin, libros libres LIBERALES LIBERTINOS, serios, juguetones, cuerderos...
—Sueña,
—vuela,
—piérdete.
—¿Qué es lo que queremos? Pregunto.
—Trascender por el verbo la cotidianidad, el camerino, el café, los callejones, el colmadón, el bulevar de la 27,
—ir-nos más allá del espejo, dije, digo, diré,
—barrer las telarañas de los rincones del espíritu,
—trapear el piso vocinglero de lo anodino.
—Sí.
—Pero, ¿qué hacemos aquí?

Escena 3 (con poeta soñando-delirando, demasiados paréntesis y demasiadas faltas harto gráficas)

—Mejor sería que nos fuéramos a dormir.
—Durmamos.
—¿Podría uno decidir con lo que quiere soñar?
—Hay gente que puede.
—Soñaré.
—Pero si no tienes fe, si te duermes con la boca abierta, podría ser una pesadilla.

(Monólogo de poeta soñando-delirando)(La escena trascurre en una cama-palacio con mosquitero)(Los personajes usan pañales, túnicas, taparrabos y pantalones cantinflásicos)(Al centro de la cama-palacio, encima de la mesa del banquete, un poeta-profeta delira)

—He aquí señoras y señores que hoy se abre la nueva perspectiva de la bienaventuranza poética: los rigurosos Jhuezes, después, todo lo juzgarán con indulgencia. Porque habrán cambiado los tiempos y, con ellos, para la placidez de los pesimistas, la lectura de Platón: Los Pohetas, satisfechos, reconocida y confirmada por fin su glamorosa utilidad, cabrán –cabremos– perfectamente en los ideales de la Repúvlika. (Y entonces algún meteorólogo dirá, por ejemplo: Con el cielo totalmente despejado, he aquí la gran revolución del espíritu, la presencia activa y feliz del hombre nuevo, más allá del vuelo etéreo de sus palabras...). Lejanos, pues, de los apuros existenciales de las composiciones, los bardos orondos dirán –diremos– que el río sigue y seguirá corriendo y que todos los camaleones del mundo continuarán reflejándose en el espejo escéptico y eterno de la corriente... Y ya jurarán los profetas de nuevo cuño y en el éxtasis de la retórica nos dirán: Venturosos los que lean y escuchen con apetito la palabra. (Pues he aquí que vi, y miren: ¡Magnánimo Banquete Para Los Señores De La Repúvlika! Los dioses, que no otro es el nombre de las fuerzas invisibles –e invencibles– que rigen los destinos del universo, cursarán invitaciones a todos los distinguidos juglares, ciudadanos y dirigentes de la Polis... (Mientras allá, en el Palacio Universal de la Crema y de la Nata, disfrutarán de lo lindo, como siempre: al centro, la celeste sorpresa de la noche: en lúbrico contoneo de morenas nalgas, poderosas, cabriolearán las divinas ninfas de pechos alegres. (Y en la mesa, seductores, los enormes rumiantes en su salsa, desentrañados, listos para ser furiosamente zampados y al punto debidamente relamidos en las elásticas comisuras. Y ante la ansiedad de las copas, a poco de ser escanciados por la destakada konkurrencia, los obesos barriles de vino... (Será entonces allí, y así, cuando los Diputha2 adviertan la posibilidad de disputarse buena parte del platónico convite, y todos levantarán las dos manos, abiertos los cinco dedos de cada una, y votarán a favor, por supuesto... (Evidentemente, los Zenadhores, a esta hora, buscando la entereza necesaria, preocupados por enfrentar las enmarañadas situaciones de la Polis, ni qué decir que habrán cenado ya muy bien... Casi la media noche y Baco en su vacuencia feliz, camaradas. (Y claro que no nos quedaremos atrás los desenredados rapsodas de la Repúvlika. Y en esto, de cierto, de cierto, os digo que el sabio PrezidhenT será, mañana por mañana, nuestro aliado cardinal... Porque, señores, no sé si lo comprenden... lo que quiero decir –y digo– es que, llegado el momento y dadas las circunstancias oportunas, ya no querremos volver a tener grandes problemas filosóficos con la Pholizí-ah...)))))

—Es hora de despertar, hora de levantarse y de andar.
—¿Pero por qué? No soy Lázaro ni Jesucristo…
—Porque es una arca de estupores la vida.
—Sí, y una hilera en trapos y quejas.
—Porque a nuestros pies hay (¡ay!) un país en el mundo colocado olocado locado ocado cado ado do o en el mismo trayecto del sol,
—es decir: quemándose en la cresta del fuego…
—Claro (y sólo cenizas hallarás, ya lo dijo el que lo dijo).
—Y también dijo que hay que barrer las telarañas de los rincones del espíritu.
—Y trapear el piso vocinglero de lo H-ano-di-no?
—Y Ha-prender y des-a-prender.
—Sí.
—Y también Heskribir un Pohema.
—Mejor aún: Dejar de tragarnos un cable...

—¿Y crees que alguien lo lea?
—Creo que sí. Una vez me leyeron 15 personas.
—Uao. Hay gente capaz de cualquier cosa…

viernes, junio 27, 2008

Signatura vallejiana

hoy sufro de oreja, señora

desde su niño lejano, he aquí mi costilla, mi fruta mordida, el árbol sin raíces y una hormiga cavilando… hileras de las horas que me cercan, sarcófagos obscenos en la espera, lunas de hiel que fueron y que son, amores que serán desde el ayer entre los dedos inocentes

hoy apenas sobrevivo, a penas, con mi pan elemental debajo del sombrero
y me abismo en el lenguaje queriendo escribir, aunque también a mí me sale espuma... por eso me siento a meditar en el centro de la palma de mi mano, y luego salto a la calle y trato de sumarme a la costumbre, como siempre

hoy he de oler a loco con húmeros borrachos, porque todo se me agolpa en la mirada, también, porque hoy todo me saca la lengua… las cuatro paredes, la soledad y la lluvia, la botella –magnética y nupcial– y, en sus átomos amargos, los caminos

hoy sufro, ya lo dije

i en su cadáver va, conmigo, la portentosa poesía debajo del zapato, loca de calles, con esa voz que me susurra que el reloj es un cerdo perfecto y el hombre ¡pobre y pobre! –residual, opulento de pelos y materia, potentado de nubes y pelucas, y rico de quebrantos y otra vez rico, y otra vez, como nunca, numeroso en su envoltura y diminuto, inocente y corrompido, a los pies de sus actos capitales y delante de su anciana sien legislativa

hoy sólo sufro de oreja, señora, solo
como quien se sabe en pleno circo y le fuera imposible disfrutar del espectáculo…

jueves, junio 19, 2008

La lengua libre

lame la luz de ti la lengua libre
la lengua lenta o loca
la lengua viva
la lúdica
la lírica lengua del beso

la lengua alivio
libre
liberada
delirante
abriendo senderos al deseo
escribiendo versos de agua y tiempo

la lengua lumbre
libre
salobre y lisonjera
para poner nombre a tu piel desnuda
para limpiar de soledades tu vientre
libidinosa
aliterada
lentamente

lengua líquida
lúbrica
litúrgica
la flor de la sangre
que apresura sus insectos
que hierve
que sale a buscarte
alada y
libre
lengua de los alisios vientos

lengua de alquimia
lengua del alba
lengua que alumbra
cálida
lúdica
lírica lengua

dulzura de almíbar

línea libre

aliento y luz
lenta y leve
locuaz

la lengua libre

de mar y fuego en la piel

lunes, abril 28, 2008

De lo imposible cotidiano

1

Hay un poema que espera
Que te busca o me pierde
Cuando la ciudad es ausencia
Laberinto de aceras grises
Oscuro panteón de los deseos

2

Tan imposible la belleza
Tan espejismo
Fantasma recurrente
Hueco de formas
Frías
Tiritando
En el color de la esperanza
Bajo la luna nueva y primitiva
Que hoy como ayer ocultan las nubes

3

En medio de todo esto
Hemos tratado de hacer
La realidad del amor
Pero
No siempre la gracia
Bendice nuestro instante

domingo, abril 13, 2008

Del placer, del texto…

Leer (a Barthes, a Cortázar, al universo) en el pla(ser… En la carne y el espíritu del que le place ser. Desplazarse, en alegre procesión intelectual, hacia esas diminutas configuraciones de la tinta. Descubrir el cuerpo del deseo. Y escribir. Escrib(ir hacia tantos mundos posibles, cercanos y distantes). Sentir el planeta de otro modo. Sentirse de otro mundo. Y “nunca excusarse, nunca explicarse”… Experimentar el goce de la lectoescritura una mañana cualquiera, como quien viaja o se deja viajar por otro cuerpo, macho y hembra entrelazados en el beso, por esos senderos indecibles, inciertos, del deseo. Por el lenguaje de la carne estremecida. ¿Le aburre a usted? Mis condolencias… De cierta manera, aburrirse es no tener, no poder, no querer, no ser… Problema personal. Hay tantas cosas, tantas geografías, tantas historias, tantos paisajes, tantos libros, tantas palabras… ¿En cuál esquina del tiempo se queda, usted, parado, varado, sumido en la des-gracia…? Habrá que vivir por usted. Leer su no-historia y escribir. Recordarle la vida, con su doxa y su paradoxa, con su dialéctica de sol y sombra… Que a cada dolor parece corresponderle su cuota de placer. A cada lector su texto. Y hay tantas cosas por escribir. Y a cada yo… su otro, su murmullo, la sustancia del deseo…

lunes, diciembre 31, 2007

Preguntas

¿A dónde va
la muchedumbre taimada?
¿Hacia dónde se apresuran
los pasos del tiempo?
¿Qué espacios por escribir
le esperan a la tinta tras el punto final?

domingo, noviembre 11, 2007

Las deja danzar entre sus dedos

Y, en ellas,
ella vuelve
sumerge sus raíces,
se abre en poros y apetito
y extrae, poco a poco,
la savia, la pátina del tiempo.
Busca luego el aire, las nubes,
para precipitarse en gotas,
insistente, vital, enamorada,
trazando riachuelos, arco iris,
aves que son árboles y lunas...

domingo, septiembre 16, 2007

Muere la tarde en la mirada

Y A VECES
TIENE DIENTES
LA CALLE

y pasan los hombres
silbando la muerte

buscando espejos donde reconocerse

volviendo el rostro talvez

sumando nostalgias

muriendo de vista para siempre...

jueves, agosto 09, 2007

De la poesía, el amor y la luz...


POEMA DE LA LUZ

PRÓLOGO

Te lo he dicho muchas veces: yo he amado
con voz jamás escuchada hasta entonces en sueños,
en sueños que buscan la pureza de la forma apetecida.
Yo he amado con sangres como nubes, como praderas
todas llenas de llamas y animales antiguos.
Mas un amo de carne lleva su hueco frío...

Ahora soy una ardiente suavidad de huesos hechos flor y aire.

EL POEMA

Te lo he dicho muchas veces, y el corazón es un espacio
donde los tiempos, cautivos, se aventuran.

Se aventuran por ti, ay, cautivos, vuelven al gran tiempo
que es tu pureza y tu mayor deleite.

Esa eres tú: la más bella aventura del cuerpo,
el júbilo que a veces corrobora la más honda agua de tu sueño,

y yo no lo sabía. No sabía cómo obtener el tú que te hace hermosa,
cómo llamarte Luz si no eres día y noche.

Pero eras mía desde antes de que mis ojos fuesen míos
desde antes de que mis labios fuesen míos para tu nombre,

Y no hay holgura. No hay hondura mayor que recordarte
y mirarse tan basto que hasta la misma savia es ruda en primavera.

En primavera, cuando entre árboles circula una vaga urdimbre de frutas
con la misma inquietud que un pájaro en los versos.

Oh pudorosa, gran testimonio mío y de todo,
es muy difícil conservar la pureza del júbilo después de haber amado.

Tú lo sabes, lo he hecho muchas veces: yo te aparto
como Dios aparta su perfección, a fuerza de preguntas y respuestas.

Dios todavía ignora cuántas lágrimas bastan para que un amor sea hermoso, para que un amor tal vez sea hermoso.

Yo no puedo decírtelo, alma mía. Pero cuando un amor nace
hay una multitud de cosas que quedan como muertas.

Mira esa isla. Su muerte no crece de la luz;
es en la luz su propio crecimiento.

Y a aquél. Sí. Míralo. Cómo simula un huerto del mar,
de ese mar que se dice, que nos dice la heredad de los cielos.

Su angustia, ¡desnúdate alegría!, no es el inicio de la inteligencia deseada,
que es la rosa en pájaro y hueso compartida.

Tómalo. Suéñalo, oh jubilosa, tú que eres dulce y tierna,
manantial y delirio que ignora la manzana.

Ponlo junto a tu cuerpo como un ungüento más para mis manos.
Lo alzaré a tu cielo, y verás que también hay árboles diversos en la tierra.

Te lo he dicho muchas veces: eres mi salvación desnuda.
La mejor parte de ti se eleva indefensa para mi poesía.

¿Qué puedes hacer? ¿Qué puede toda la luz contra tanta belleza como lazo?
Recuerda que en el poema no hay amistad para la mujer.

El poema es una de aquellas cosas que quedan como muertas.
Como muerte, porque con él percibimos la presencia y el tiempo.

Un poema no es el gran tiempo aquél de que te hablaba, ni eres tú.
Es lo que abunda después de despojarse de todo lo que es nuestro.

Por eso dicen que es el cuerpo el que hace la muerte.
Que la vida es cuando la forma persiste.

Yo no lo creo. Hay mucha realidad como posible salvación desnuda.
Mas, ¿qué es una salvación posible, desnuda?

Yo quiero que me digas: cuando se habla de la muerte,
¿acaso es el cuerpo el artífice total de nuestro mundo,

o es entonces cuando sabemos que la duración es cosa pura,
y en nombre y llama cae por su interior desnudo?

EPÍLOGO

Esto, tú lo sabes, te lo he dicho muchas veces: el amor es un monstruo
que exige el sacrificio de todas nuestras criaturas,

y yo amo la poesía. La amaba desde antes de decir: «Sea la luz».
Amar es preguntar y ver que todo continúa en su tiempo, amada.

Y por esto me tumbo y murmuro en tu oído:
querida, tú eres todo lo que yo esperaba —y sigo esperando.


Freddy Gatón Arce

_________________


La poesía dominicana del siglo XX muestra al mundo grandes aciertos. Es lamentable, sin embargo, que tanto sus autores como la crítica nacional, los editores y los profesores de literatura no hayan resultado lo suficientemente eficaces o competentes como para promover las grandes obras poéticas nacionales, por lo menos en el entorno de la República Dominicana. Y, por supuesto que también resulta de lamentar el hecho de que tantos investigadores y antólogos internacionales de poesía hispana no hayan sido lo suficientemente acuciosos como para descubrir y dar a conocer la calidad y la diversidad de nuestras más genuinas voces poéticas. La auténtica poesía se define en la trascendencia, trasvasa épocas y geografías, producto de la inteligente concentración del poeta en dos instancias esenciales: sensibilidad y conocimiento. Y es por ello que las grandes obras a la larga se imponen, a pesar de la sordera, la negligencia, la pobreza espiritual y material, e incluso a pesar de ciertos gustos y corrientes estéticas… ¿Acaso no merece este poema de Gatón Arce figurar en los libros de texto y antologías que circulan en cualquiera de las instituciones del sistema educativo dominicano? ¿Acaso no merece este poema figurar en cualquiera de las más exigentes antologías poéticas en lengua hispana?

O. M.

jueves, junio 14, 2007

Magister dixit

Jorge Luis Borges siempre fue controversial respecto al tema de la política. En medio de un diálogo con Osvaldo Ferrari dijo cierta vez: “Creo que se tiende a exagerar la importancia del Estado ahora. No sólo la del Estado sino que todos pensamos que un país depende de su gobierno; y quizá los gobiernos no sean tan importantes, quizá lo importante sea cada individuo, o cada modo de vivir”. Más adelante daba un ejemplo: “Vamos a suponer que Suiza sea un reino y que Suecia sea una república, ¿cambiarían en alguna cosa?”. Y luego agregaba: “tendemos a suponer que es muy importante todo eso, y quizá no lo sea, y también de ahí se llega al error de suponer que de todos los males es culpable el gobierno”, pero “quizá el gobierno esté tan perplejo y tan perdido como nosotros. Es lo más probable.” ¿Tendrá razón? ¿Qué pensarán puertorriqueños y cubanos de esto; Hipólito Mejía, el presidente Leonel Fernández y el Pobre-Cristo-Peregrino de Dajabón; el Rey Juan Carlos y Joaquín Sabina, usted y yo…?

martes, junio 12, 2007

A(la) Silverio, Rosa y Musa

"Y yo soy el gran vacío"
La espina que crece en la carne
El pétalo que cae
La calle que ladra
La noche que piensa
La palabra que duda de sí
La hoja que espera
El silencio que cruje
El poema imposible...

viernes, mayo 25, 2007

Informe de ausencias

Peregrinaba por otras tierras, por otros mares
Buscando en la niebla no sé qué fiesta de flores
No sé qué suerte de peces o fantasmas…

Fueron más las preguntas que las respuestas.
¿Habrá otras coloraciones para las pupilas, otra luz?

Y amé. Y me amaron. Pero sólo de lejos. De lejos.

Presagio

pero
un día
el globo
de la mentira
no aceptará más
aire descompuesto
y simplemente estallará

jueves, marzo 29, 2007

Entre pétalo y espina


Tempestades por venir,
mundos en abrazo y soledad.

Seres informes tú y yo:
Aún el amor no nos hace…

martes, febrero 20, 2007

Lucas, capítulo 6, versículos 20 y 21

Y TIENEN SED
Y TIENEN HAMBRE
desde siempre

pero sus estadísticas
pertenecen al olvido

Nacen
como pequeños lagartos anónimos
y mueren
devorados por su propio retrato

Su voz
es pancarta
folclor de noticiarios

Habitan
páramos insomnes
riberas furiosas
cañadas aciagas

Entre pescadores
y pejes gordos
—a la mar —
son sólo silencio
carnada

En juegos de azar cotidiano
y en virtud de leyes oscuras
perderán la tierra y las horas

Fieles a la fe
sin embargo
añoran participar del milagro alguna vez

puesto que está escrito
sin reparos

¡heredarán el reino de los cielos!

martes, febrero 06, 2007

Horas

Cuerpos de por medio
convenimos
en que el miedo
no se hizo para nosotros

Pero
¿por qué nos busca?
¿por qué nos encuentra
cuando las horas
los deberes
y el silencio
nos separan?

jueves, enero 25, 2007

Instantáneas de la eternidad

1

¿Mi eternidad?
La realidad del instante
El peso de los siglos

2

¿La
eternidad?
Un poema
Que no me escribe

miércoles, enero 10, 2007

Palabras robadas

Hablas de ti
La calle gris que se extiende
La lluvia
La noche
Tristeza y miedo de por medio

Pero se trata de mí
Que acaso me estoy terminando en tus días

Se trata
De que no tuve todas las palabras
Que no supe escribir todos los versos
Que me fui tragando poco a poco
El apetito de tus labios

De mí
Que no supe a tiempo
Del verso que amanece en el pecho,
Doliendo,
Como un vidrio que crece.

Se trata de mí
Habitado por tu sombra

Que acaso soy
En ti
Que acaso duelo

Que puedo lastimarte o punzarte las horas

De mí
Que cuando callo miento

Que te hago triste
Culpable de lo imposible
Para que te vayas de todas las esperanzas
De mí
De mis dos o tres líneas

Que a penas
Imagino en una página
El mismo beso de otra noche
El que fue y no fue
El beso que será
Y no será

Y encima tú
También
En “el silencio de los poetas”
Que es mío

Se trata de mí
Que como tú cierro las puertas
Que apago las luces
Como tú

Que me abro al poema que somos
Y algo de ti me da vueltas dentro
Hurtándole palabras a la noche
Y es tarde.

jueves, diciembre 28, 2006

1 y 2 poemas

1

contra
la calle
por la
calle
para
la calle
y a pesar
de la calle
el poema
busca
el rostro
el rastro
de los transeúntes
como la luz
busca
los ojos
el color
y se confunde
en la penumbra
copulando
contra el tiempo
con el tiempo
sin tiempo
en palabras
aladas
desgarradas
por el amor
y enfrentadas
a la muerte
contra la calle
por la calle
para la calle
y a pesar
de la calle

2

en esa
palabra que
desciende
-nocturna-
sobre mí
en esa mirada
que se olvida
de verme
¿qué soy
desde ti?
¿en qué
mundos
me nombra
tu memoria?
disuelto
en la distancia
¿cómo me
recomponen
tu deseo
tus dedos
tus labios
abiertos?

viernes, diciembre 15, 2006

Solamente

Ni tus labios ni los míos
Ni tus manos ni mis dedos
Sólo el beso
Su túnel tibio
Su "oscura claridad"
Las historias inenarrables
Que salvan horas y deseos
Bajo los párpados cerrados

domingo, diciembre 03, 2006

Canción con la quinta pata

http://www.youtube.com/watch?v=sFmzoNPxqEc

La reforma tributaria,
basura y televisión…
dromedarios con caretas
se robaron la ilusión…

Doce peces tiene el año,
cuatro labios el amor…
¿Dónde curan la migraña
que la prensa me dejó?

Oye,
Relájate,
que es una canción,
mejor grita,
mejor salta,
dale cuerda al corazón.

Veinticuatro, tiene el día,
horas para naufragar…
¿Dónde está la mantequilla?
¿Cuándo vamos a bailar?

Ser hoy uno es complicado,
uno y cero no son par…
Cuando estoy entre tus brazos
no me puedo controlar…

Oye,
Relájate,
que es una canción,
mejor grita,
mejor salta,
dale cuerda al corazón.

No pongas el noticiario,
No te vayas a acostar…
Busquemos a los muchachos,
Vamos todos a volar…

Ponte las botas del gato,
quítate la realidad…
El amor es muy barato,
te lo voy a regalar…

Oye,
Relájate,
que es una canción,
mejor grita,
mejor salta,
dale cuerda al corazón.

viernes, noviembre 24, 2006

La soledad creciendo en las canciones



“Yo canto mis soledades porque me sobran…”

-Joaquín Sabina-


No sé la forma del amor.
No sé la línea de fondo que pone límite
o expande apetitos y distancias…

Recobro de ti, sin embargo, sonrisa y tristeza,
y una hilera de palabras que dibujan imposibles.

Y me quedo pasmado en la belleza fatal de ciertas horas,
con tu ausencia nadando como un pez entre las sílabas,
y con este poema que casi me tiembla entre los dedos.

Se escribe así otra historia de novios imposibles, talvez,
y el cuerpo de la soledad sigue creciendo en las canciones.

Cierto que hay gente que prefiere imaginar otro paisaje.

Allá tus ojos, cerrados, dibujando noche y vino para dos.
Y aquí los labios inútiles, entreabiertos, sedientos, esperando…

miércoles, noviembre 08, 2006

Kafka y Pessoa: la literatura como sino


Pessoa: o del arte de ser otro

El 29 de septiembre de 1929 la señorita Ofelia Queiroz recibió de su novio una carta en la puede leerse lo siguiente:

"Llegué a la edad en que se tiene el propio dominio de las propias cualidades... Es pues la ocasión de realizar mi obra literaria... Para realizar esa obra, necesito sosiego y un cierto aislamiento... Toda mi vida futura depende de poder o no hacer esto, y pronto. Además, mi vida gira en torno a mi obra literaria... Todo lo demás en la vida tiene para mí un interés secundario... Es preciso que todos, los que se tratan conmigo, se convenzan de que soy así, y que exigirme los sentimientos, muy dignos por cierto, de un hombre vulgar y banal, es como exigirme que tenga ojos azules y pelo rubio. Y estar tratándome como si yo fuera otra persona no es la mejor manera de mantener mi afecto... Me gusta mucho -pero mucho- usted, Ofeliña. Aprecio mucho -muchísimo- su índole y su carácter. Si me caso, no me casaré sino con usted. Resta saber si el matrimonio, el hogar (o como quiera que le llamen) son cosas que se concilien con mi vida de pensamiento. Lo dudo. Por ahora, y pronto, quiero organizar esa vida de pensamiento y de trabajo mío. Si no consigo organizaría, claro está que nunca siquiera pensaré en pensar en casarme. Si la organizo en términos de ver que el matrimonio sería un estorbo, claro que no me casaré. Pero es probable que no sea así. El futuro -y es un futuro próximo- lo dirá... Su muy afecto, Fernando."

Se trata de Pessoa, quien no se conformó jamás con ser el mismo hombre todos los días. Así, para poder escribir otra vez y desde otra perspectiva, le era necesario transformarse, ser otro, inventarse otra biografía y, dentro de sus creencias metafísicas, otra carta horoscopal. Fue, paradójicamente, un “desconocido de sí mismo”; vivió siempre entre personas fantasmales a las que él mismo dibujaba en el papel y que, con el tiempo, llegaron a tener tanta o mayor presencia material que su creador. Hoy día, por ejemplo, la crítica literaria discute quién es mejor poeta entre sus diversos heterónimos, si Campos, Reis, Caeiro o el propio Pessoa. La invención de personalidades la llevó más allá de la literatura, en sus relaciones amorosas se cuenta que el poeta no siempre visitó a Ofelia Queiroz como Fernando, a veces enviaba en su lugar a su heterónimo el ingeniero naval Álvaro de Campos, quien, en definitiva, se dice que tuvo mucho que ver con el rompimiento de la pareja.

Ya puestos a comparar, contrario a la gravedad y/o afectación en las cartas de Kafka, en las de Pessoa resalta cierto gesto de superioridad, el poeta portugués no admite que se le trate como a un hombre vulgar o estereotipado, se niega rotundamente a que los demás quieran “obligarle a tener los ojos azules”. Pero en ellas también se pone sus máscaras y se permite, por ejemplo, la ternura del retozo y el uso cordial del diminutivo al nombrar a su novia: “Ofelita, bebecito, amorcito mío, Nenita”... Por otra parte, sin embargo, la posición frente al dilema matrimonio /literatura es fundamentalmente la misma que la del escritor checo. Pero, a diferencia de Kafka, Pessoa no se auto inflige jamás y parece evidente que el matrimonio no es para él una obsesión, como parece serlo para K., aunque éste no quiera reconocerlo.

De otro lado, en relación con los heterónimos, en una carta dirigida a Adolfo Casáis Monteiro, Pessoa escribe: "El origen mental de mis heterónimos está en mi tendencia orgánica y constante a la despersonalización y a la simulación... Desde niño tuve la tendencia a crear en torno a mí un mundo ficticio, de rodearme de amigos y conocidos que nunca existieron. (No sé, bien entendido, si realmente no existieron, o si soy yo quien no existe. En estas cosas, como en todas, no debemos ser dogmáticos)..." Dos palabras a destacar: despersonalización y simulación; contra esa definida unidad que socialmente se espera de la persona, ésta deja de ser un solo rostro y al disfrazarse se multiplica. Pessoa se difumina y se reafirma en la ficción, entre sus personajes-escritores, y acaso bajo la influencia del budismo, pone en duda la propia existencia del yo... Cada heterónimo del poeta es una máscara, una pieza de palabras para ocultar o disimular el rostro del hombre, y desvelarlo. Así, en él, la negación del sujeto es su afirmación.

Según la propia Ofelia, el suyo con Pessoa fue un "noviazgo inocente, hasta cierto punto igual al de todo el mundo, aunque Fernando nunca hubiese querido ir a mi casa, como era normal en cualquier novio. Y que a propósito argumentaba: "Sabes, es preciso comprender que eso es de gente vulgar, y yo no soy vulgar." Y ella lo comprendía y lo aceptaba exactamente así, como él era. De otra parte, también relata que él le indicaba muchas veces: "No le digas a nadie que somos novios, es ridículo. Nos amamos." Y que Fernando era un poco confuso, principalmente cuando se presentaba como Á. "Hoy, no he sido yo el que ha venido, ha sido mi amigo Álvaro de Campos..." Comportándose en tales ocasiones de una manera totalmente diferente a lo que era habitual dentro del noviazgo. Sí, asumía su máscara de nuevo, fuera de la literatura: "Disparatado, diciendo despropósitos. Un día, nos sigue contando Ofelia, cuando llegó a mi lado, me dijo: "Traigo una incumbencia, señora, la de meter la fisonomía abyecta de ese Fernando Pessoa en un cubo de agua." A lo que ella replicó: "Detesto a ese Álvaro de Campos. Sólo quiero a Fernando Pessoa."

Al final, Kafka y Pessoa se casan... con la Literatura

En P. y K. hay, evidentemente, cierta rebelión definitiva frente al mundo. La introspección los convierte en otros. La realidad externa, el mundo, les es intolerable: todo, todos, atentan contra el espacio que buscan. Frente a tales circunstancias, sin amor, ambos abdican, ambos arriesgan la vida, se recogen, se juegan el tiempo presente... De ahí la metamorfosis y la teatralidad del sujeto y su discurso: Pessoa es una serie de máscaras (poetas heterónimos que juegan al vacío y a decir, desde el tedio existencial, lo indecible); Kafka, una serie de pellejos y caparazones (toda una fauna indefensa que resiste, a merced de los hombres, la absurda maquinaria del orden establecido). Pudiera decirse que en K., el sujeto, la máscara, se rebaja a la condición de animalejo: la metamorfosis es vertical hacia abajo. En P., la persona, la máscara, se multiplica en iguales: la metamorfosis es horizontal, hacia los lados.

A diferencia de sus pretendientes, Felice y Ofelia son mujeres normales, vale decir de este mundo. A ellas no se les ocurre amanecer convertidas en insecto, ni tampoco cambiar nombre y biografía para escribir uno u otro poema. Pero, ¿qué tienen O. y F. para ser esposas imposibles? El 'problema' no está realmente en ellas; ambas incluso llegaron a estimular la producción literaria de sus novios, lo cual en verdad era irremediable porque, por encima de todo, el sino de Kafka y Pessoa no era otro que la Literatura.

Y respecto a la vida, ¿cómo entonces definirlos? ¿Acomplejados? ¿Esquizofrénicos? ¿Neuróticos? ¿Egotistas? ¿Histéricos? ¿Antisociales? …Son pequeños dioses de uno y mil rostros malditos. La psicología o la sociología podrán limitarlos como gusten; pero todo aquel que les conoce desde sus obras sabe que, como Creadores, ellos desbordan los moldes. Por eso, bajo el hongo del sombrero y en silencio, ambos coquetean con la puta eternidad, ambos toman la palabra y escriben, ambos erigen murallas frente al mundo... y se enamoran y se casan con la literatura, y tienen hijos-libros y mueren. Y por esos hijos, de pronto, sin enterarse siquiera, son inmortales ante nosotros los dos, a su pesar.

__________
Segunda y última parte del ensayo KAFKA Y PESSOA: LA LITERATURA COMO SINO, que publiqué en el número 3 de la Revista del Círculo Literario El Aleph, Santo Domingo, mayo del 2000.

viernes, noviembre 03, 2006

K: el hombre más flaco del mundo

El 1º de noviembre de 1912, la señorita Felice Bauer recibe de su enamorado una curiosa carta en la que, entre otras cosas, se puede leer lo siguiente:

"Mi vida, en el fondo, consiste y ha consistido siempre en intentos de escribir, en su mayoría fracasados, pero el no escribir me hacía estar por los suelos, para ser barrido... Pese a lo flaco que soy -y soy la persona más flaca que conozco...-, tampoco puede decirse que, en lo tocante a la literatura, haya nada en mí que se pueda calificar de superfluo, superfluo en el buen sentido de la palabra... Ahora mi vida se ha hecho más ancha de pensar en usted, apenas pasa un cuarto de hora estando despierto sin que le haya dedicado un pensamiento... Últimamente he visto con asombro de qué manera se haya usted ligada íntimamente a mi trabajo literario, pese a que, hasta el momento, precisamente creía no pensar lo más mínimo en usted al escribir... Mi manera de vivir está organizada únicamente en función de escribir, y si sufre modificaciones éstas no tienen otro objeto que una mejor adecuación, en lo posible, a mi actividad literaria... Suyo, Franz K."

Se trata efectivamente del famoso Kafka, un ser “sin ascendientes, sin matrimonio, sin descendientes, con un vehemente deseo de ascendientes, de matrimonio, de descendientes...”, quien no sólo ha sido uno de los hombres que más se ha quejado de sus imposibilidades, sino también uno de los que más provecho literario les ha sacado. Sus diarios, sus cartas, sus narraciones, no son más que la descripción de un enorme combate: la lucha del hombre (diminuto) frente al tiempo (monstruoso), frente a los demás, frente a sí mismo: “todos los obstáculos me destruyen”, dirá, desde el temor y la fragilidad de su existencia, porque después de todo, no cabe dudas de que él es el hombre más flaco del mundo.

El escritor checo siempre parece estar hablando de sí mismo, y sus cartas están marcadas por el egotismo y la hipocondría: al confrontar biografía y obra, no nos quedan dudas de que él es, con diversos nombres en claves, el propio sujeto protagonista de sus historias de ficción. Para K., la literatura llega a ser su “muralla china” frente al mundo, frente al poder omnímodo representado en la figura del padre-dios, y una forma de empinarse delante de la realidad que le rodea, de esa realidad que le hace sentir como un bicho, como basura, “por los suelos”. Y en su búsqueda externa de sí mismo, Felice representa el espejo de lo que él no puede ser: una persona normal, sin excentricidades. De pronto no deja de pensar en ella, se le aparece por todas partes y, de cierta forma, también ella se convierte en literatura. ¿Se trata de Amor? Quizás sí: Cada uno se busca a sí mismo en el otro. Quizás no: En el otro, cada uno se rechaza a sí mismo...

Como otras tantas realidades, “la condición de célibe le produce horror”. Le hace ver, lógicamente, que así su ser queda “reducido a su propia existencia, sin pasado ni porvenir”, que “el célibe no tiene más que el instante”, que “ocupa en la vida un espacio cada vez más estrecho”, y que al morir, el círculo quedará enteramente ajustado a su medida. En tal sentido entiende que “celibato y suicidio se riman en el mismo plano del conocimiento”. Por eso Kafka, acaso ingenuamente, urgido por demás de que el amor lo salve, quisiera “casarse, fundar una familia; aceptar todos los hijos que nazcan, ayudarles a vivir en este mundo inseguro e, incluso, si es posible, guiarles un poco… Esto es, estoy convencido -escribe a su padre-, el más alto grado que un hombre puede alcanzar”.

Sin embargo, él, como sus personajes, es un individuo sospechoso, procesable, culpable; ni él ni nosotros sabremos a fondo de qué ni por qué, pero está condenado a la soledad por un poder invisible. Para Kafka, las conjeturas no harán más que desencadenar y potenciar su sello vital y literario: el miedo, la angustia. Lo cierto es que, fuera y dentro de los libros, enfrenta un sumario infinito ante un tribunal desconocido, inexorable; lo que asimismo, para los lectores acuciosos y la crítica, no es más que una gran metáfora del absurdo existencial con que el hombre moderno se inscribe y toma cuerpo dentro de la historia contemporánea, digamos que la escala de grises de la patología posmoderna.

Para el Kafka de los Diarios como para su Artista del hambre, la finalidad es desaparecer; su goce, su victoria, es su dolor, su derrota. El hombre, el artista, en actitud cuasi mesiánica, entiende que cumple su destino: expresar el “mundo tremendo (terrible) que tiene en la cabeza. “Pero cómo liberarme y liberarlo, dice, sin que se desgarre y me desgarre. Y es mil veces preferible desgarrarse que retenerlo o enterrarlo dentro de mí. Para eso estoy aquí, esto me resulta perfectamente claro”. Así, frente al abismo, K. justifica su decisión de saltar al vacío. Rompe todas sus ataduras, se alza contra el poder de la sangre y al tiempo se deshace del gran compromiso social en favor del otro mundo insoportable que late en su interior: la literatura.

“No soy nada más que literatura... Ni puedo ni quiero ser otra cosa... Todo lo que no es literatura me fastidia y lo odio…” La paradoja de las paradojas: la fortaleza de Kafka es su literatura; la literatura de K. es (revela) su debilidad frente al orden que le rodea. Y es así que, sobre la página, tratando de proteger el cuerpo de sus animales de ficción, Kafka se transforma y sucumbe a la vez como escarabajo, como agrimensor, como artista del hambre, como trapecista, como insecto, como viajante de comercio, “como un perro”.

______
Primera parte del ensayo KAFKA Y PESSOA: LA LITERATURA COMO SINO, que publiqué en el número 3 de la Revista del Círculo Literario El Aleph, Santo Domingo, mayo del 2000.

sábado, octubre 28, 2006

Dos versiones para un solo beso

1

Como un sorbo de sol
ha sido tu beso, poderoso.

2

De leche y miel, así
te me quedas en los labios.

domingo, octubre 22, 2006

Cul de sac

Vienes. Te vas. Vuelves.
La vida es abrir y cerrar círculos.

La historia se hace caminando.

Y corriendo. Saltando.
Invocando sortilegios. Dioses de barro.
Retando demonios de humo y de sol.

Ven y vete. Las tuyas son anécdotas para el olvido.
Y estás aquí, pero no. Y si te vas,
será porque todavía no acabas de llegar.

Callejones sin salida, tu pasaje.
La luz es una vela frente al viento.
Y el amor, sexo barato, flor imposible.

El destino se construye sin un plan.
Habitando la sombra. El silencio.
Durmiendo con un ojo abierto.
Con un pie fuera de la cama.
Soñando arañas o serpientes.
O acunando una esperanza desesperada.

¿Te llamas Jacques, Jean, Pierre?

Te llamas Nadie. Te llamas máscara.
Y espejo.

martes, octubre 17, 2006

Eros en la Poiesis de Borges*

“Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor.”
(Borges)

Octavio Paz dijo alguna vez que la historia de la poesía es inseparable de la del amor. Eros et Poiesis, cuerpo y alma, ciertamente, se nos suelen presentar abrazados, confundidos en la odisea del tiempo, siendo palabra y cuerpo protagonistas de su aproximación y de su cópula constante. Amor y Poesía: el Uno que se busca en el Otro, en una recóndita necesidad de completud. La Poesía como reflejo lírico del alma, como estética de la intimidad; y el Amor como apetencia de la belleza, como anhelo primordial de plenitud existencial.

Aunque, aparentemente, Eros no es la manifestación central en la poesía de Jorge Luis Borges ni se exhibe en su más íntima desnudez ante la silenciosa apetencia de ciertos lectores, los versos del escritor argentino que refieren el amor no escapan en modo alguno a esta visión. En la obra poética de Borges el acto y la palabra se acercan y hasta se tocan, se disfrazan, se confunden, se pierden; se desean tristemente o inútilmente se reclaman.

Para el joven Borges, en el principio, por ejemplo, Eros, el invisible, fue la luz (la manifestación de lo visible), la belleza y el milagro del cuerpo, la totalidad: ‘‘Siempre la multitud de tu belleza’’… ‘‘A despecho de tu desamor / tu hermosura / prodiga su milagro por el tiempo’’… ‘‘Tú / que ayer sólo eras la hermosura / eres también todo el amor ahora’’. En esos versos de juventud el amor aparece como experiencia visceral, bastante entrañable para el hombre; y luego Eros fluye, como queriendo vencer el feroz desamparo del tiempo: ‘‘En la sala severa / se buscan como ciegos nuestras dos soledades’’. Sí, en ellos, los amantes, se expresa entonces la cercanía de lo tibio, de alguna despedida vesperal inolvidable: ‘‘Tarde cuando vivieron nuestros labios en la desnuda intimidad de los besos’’. Pero ya también el dolor del amargo desprendimiento, la herida: ‘‘Como quien vuelve de un perdido prado yo volví de tu abrazo” –dice el poeta-, como quien vuelve de un país de espadas yo volví de tus lágrimas’’.

Asimismo, en muchos textos de la primera etapa de Borges, el tema amoroso se presenta bastante marcado por la tragicidad y la retórica del romanticismo. De tal suerte, la ausencia del ser amado se describe, alguna vez, como un sol terrible; manifestación sensorial de la conciencia del vacío; y luego, más adelante, percepción imaginaria del abismo, lo que de cierta forma también deja implícita la eterna dicotomía de ‘amor o muerte’: ‘‘Tu ausencia me rodea / como la cuerda a la garganta, / el mar al que se hunde.’’

En términos generales, el Eros borgiano se nos revela muy marcado por el recato y la añoranza. Y seguramente que ello nos conecta directamente con la biografía del autor… Respecto al amor, la poética de Borges responde, es evidente, a la mentalidad de un individuo que, a pesar de ser un confeso heresiarca, resulta religioso en el sentido esencial de la palabra. Mentalidad de quien, como se sabe, no vivió con efervescencia ni amplitud los placeres inmediatos de la carne y en cambio se identificó casi totalmente con los del espíritu.

Es acaso “El amenazado” el texto borgiano que contiene mayor cantidad de elementos en cuanto a la concepción amorosa de su autor. Allí, Eros es avistado por el pudibundo y temeroso poeta con estas palabras: “Es el amor / tendré que ocultarme o que huir. / Crecen los muros de su cárcel como en un sueño atroz.” Eros avanza y ‘amenaza’. El hombre teme sucumbir ante la tempestuosa forma de su ser y de su estar, etéreo y corpóreo a la vez.

A partir de una paradójica concepción monista del universo, se le ocurre que cada mujer es la misma mujer, la Mujer, que todas las experiencias amorosas son una sola y la misma, el Amor. Pero nada puede contra la fuerza sibilina del Eros, contra su imprudencia deliciosa; ni los placeres de la razón ni los mecanismos de la costumbre ni el afecto maternal; todo parecen sucumbir frente a este dios omnipresente… el poeta dice: “De qué me servirán mis talismanes, / el ejercicio de las letras, / la vaga erudición, / el aprendizaje de las palabras que usó el áspero norte para cantar sus mares y sus espadas, / la serena amistad, / las galerías de la biblioteca, / las cosas comunes, / los hábitos, / el joven amor de mi madre, / la sombra militar de mis muertos, / la noche intemporal, / el sabor del sueño...”

El Otro lucha por definirse frente al Uno y, de pronto, pero se convierte en punto de referencia inevitable: “Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.” Ciertamente, nada puede adormecer o domeñar al invasor. El alivio que da, el placer, viene siempre de la mano con el temor a la infausta soledad, puesto que las cosas sólo adquieren realidad satisfactoria ante la presencia del Otro. El insistente Amor reclama comunión espiritual y de la carne. Por ello, la mujer que nos ocupa y que nos place, es también la que nos duele: “El nombre de una mujer me delata –dice Borges, para terminar de manera contundente el poema– / me duele una mujer en todo el cuerpo.”

En algunos otros versos de la madurez, el amor no es más que una reflexión: ‘‘Este polvo que soy será innumerable. / Si una mujer comparte mi amor / mi verso rozará la décima esfera de los cielos concéntricos; / si una mujer desdeña mi amor / haré de mi tristeza una música, / un alto río que siga resonando en el tiempo. / Viviré de olvidarme’’. En otros, el deseo de lo imposible: ‘‘Que no daría yo por la memoria / de que me hubieras dicho que me querías / y de no haber dormido hasta la aurora, / desgarrado y feliz.’’ O una mera recreación literaria: ‘‘Diana, la diosa que es también la luna, / me veía dormir en la montaña / y lentamente descendió a mis brazos / oro y amor en la encendida noche. / Yo apretaba los párpados mortales, / yo quería no ver el rostro bello / que mis labios de polvo profanaban. / Yo aspiré la fragancia de la luna / y su infinita voz dijo mi nombre. / Oh las puras mejillas que se buscan, / oh ríos del amor y de la noche...’’ O simplemente un fantasma que merodea la atmósfera del poema, con una que otra repentina aparición en su discurso.

Respecto a los últimos libros, la de Borges sigue siendo una literatura puritana de una refinada y, para muchos, alarmante castidad. Eros en ella es la eterna nostalgia, un vacío irremediable que algunas veces se reduce a la cándida evocación de algún beso, del acto amatorio más simple y primigenio: ‘‘La memoria del tiempo / está llena de espadas y de naves / y de polvo de imperios / y de rumor de hexámetros / y de altos caballos de guerra / y de clamores y de Shakespeare. / Yo quiero recordar aquel beso/ con el que me besabas en Islandia”. Dentro de este contexto, Islandia es el paraíso perdido y por tanto el amor (el amor, lo único que pareciera salvar al hombre del olvido); y el beso es una experiencia pletórica y es una síntesis del tiempo, puesto que en él el instante concentra y descarta todos los elementos que les son caros al poeta, siempre fascinado por los valores culturales de la historia y, sobre todo, de la literatura.

Finalmente, en cuanto a la filosofía de la escritura, acaso justificando con ello toda la carga de nostalgia que permea su poesía, Jorge Luis Borges escribe: “Todo poema, con el tiempo, es una elegía. Nuestras son las mujeres que nos dejaron, ya no sujetos a la víspera, que es zozobra, y a las alarmas y terrores de la esperanza’’, y concluye asegurando que ‘‘no hay otros paraísos que los paraísos perdidos.”

De todos modos, en Borges, como siempre, la aventura del espíritu es una experiencia fascinante. Nuestro autor, a pesar de sus relativas insuficiencias carnales o mundanales, ha sabido poner firmemente los pies en la tierra sin descender jamás del cielo; ha hecho del dolor ‘‘una música, un alto río que [sigue] resonando en el tiempo’’ y así, a su manera, ha ganado el eterno paraíso de los libros y del laberíntico amor, porque, a pesar de todo, la literatura lo salva frente al mundo para siempre en nuestros corazones.


*Publiqué este ensayo originalmente en el primer número de la Revista del Círculo Literario El Aleph, Santo Domingo, República Dominicana, agosto de 1999.