martes, junio 12, 2007

A(la) Silverio, Rosa y Musa

"Y yo soy el gran vacío"
La espina que crece en la carne
El pétalo que cae
La calle que ladra
La noche que piensa
La palabra que duda de sí
La hoja que espera
El silencio que cruje
El poema imposible...

4 comentarios:

Rosa Silverio dijo...

Orlando, qué bonito y qué grato poder leer este poema aquí.

Anoche me sorprendió verte en la actividad y me alegré muchísimo de conocerte al fin ya que te he leído y disfrutado a través de tu blog, pero me ilusionaba conocer al autor. Pensaba que el encuentro sería en la puesta en circulación de tu libro a la que iré.

Qué gusto fue compartir contigo y con los demás, fue un rato agradable y yo aprendí en el camino.

Me gustó mucho tu poema, que no te quepa la menor duda y qué bueno que esa actividad haya servido de pretexto para conocernos y al mismo tiempo dar a luz a este poema.

Un abrazo y nos seguiremos viendo con más frecuencia.

Roselio Camacho dijo...

Amigo que hermoso poema
son dardos que llegan y nos apresan

alitas fritas, que pena dijo...

bueno, muy bueno, me gusta

Hermes de Paula dijo...

No sé que decir... Y el poeta Orlando Muñoz sabe que no me gusta decir, pero mirando a Rosa pueden surgir voluptuosos impulsos que no deben quedarse en el vacío: decir, no decir o permancer mudo y cuando estemos de vuelta a casa pensarla como ella misma dice ¿o se muestra?: "Desnuda". (sería un escándalo milenario entre choques de miradas y... -silencio, muchacho-)