Tus manos son aves leves e inquietas.
Dibujan historias imposibles en el aire.
Las miro.
¿Soy yo quien tiembla?
¿Son tus manos las que miran mis ojos?
domingo, mayo 28, 2006
miércoles, mayo 24, 2006
Poeta con la tarde sobre los hombros

Hoy, a propósito de flores: ni un solo pétalo...
¿Acaso contagio de ti, hoy virulenta en la torva desgana?
Vengo acumulando muecas atrasadas,
miradas que no miran, cajones en que nada encaja
...relojes derretidos hurtados de un cuadro de Dalí.
La vida: un sueño que se sueña a sí mismo sin sueño.
¡A veces tan ancha la ciudad y sin un rincón para los dos!
Día es este para la literatura. Con abismo, con
ganas de ganar perdidas. Con hambre y sed de ser y estar.
¿Qué cosas increíbles podrás hoy estar creyendo?
¿No sabes? Tampoco yo, hoy huérfano del mundo y de ti...
lunes, mayo 22, 2006
Nociones de Física para principiantes y para veteranos que no acaban de aprender
Primera ley newtoniana del movimiento erótico
Si es cero
la suma vectorial
de las fuerzas eróticas
que actúan sobre una persona,
dicha persona permanecerá en reposo
o seguirá a b u r r i d a m e n t e
m o v i é n d o s e a v e l o c i d a d c o n s t a n t e.
Segunda ley
Una fuerza erótica neta
ejercida sobre una persona
la acelerará en cuerpo y alma,
es decir: cambiará su resolución amorosa.
La ley tercera
Cuando una persona
ejerce determinado tipo de calor sobre otra,
esta otra persona
ejerce también cierto calor sobre la primera.
Así, la excitación que ejerce
la primera persona sobre la segunda
debe tener la misma magnitud
que el ardor que la segunda persona ejerce
sobre la primera, pero con opuesto sentido.
Primera ley erótica kepleriana
Los cuerpos
giran alrededor del amor
en órbitas elípticas
en las que el sexo
ocupa uno de los focos de la elipse.
La segunda ley
Cuanto más cerca está alguien
del cuerpo de la persona amada
con mucho más rapidez logra moverse.
Única ley erótica coulombiana
La fuerza de la pasión amorosa
es proporcional al producto de las cargas eróticas de los cuerpos
dividido entre el cuadrado de la distancia que los separa.
Principio universal de la conservación del amor
El amor no se establece ni se arruina, sólo se desquicia…
Si es cero
la suma vectorial
de las fuerzas eróticas
que actúan sobre una persona,
dicha persona permanecerá en reposo
o seguirá a b u r r i d a m e n t e
m o v i é n d o s e a v e l o c i d a d c o n s t a n t e.
Segunda ley
Una fuerza erótica neta
ejercida sobre una persona
la acelerará en cuerpo y alma,
es decir: cambiará su resolución amorosa.
La ley tercera
Cuando una persona
ejerce determinado tipo de calor sobre otra,
esta otra persona
ejerce también cierto calor sobre la primera.
Así, la excitación que ejerce
la primera persona sobre la segunda
debe tener la misma magnitud
que el ardor que la segunda persona ejerce
sobre la primera, pero con opuesto sentido.
Primera ley erótica kepleriana
Los cuerpos
giran alrededor del amor
en órbitas elípticas
en las que el sexo
ocupa uno de los focos de la elipse.
La segunda ley
Cuanto más cerca está alguien
del cuerpo de la persona amada
con mucho más rapidez logra moverse.
Única ley erótica coulombiana
La fuerza de la pasión amorosa
es proporcional al producto de las cargas eróticas de los cuerpos
dividido entre el cuadrado de la distancia que los separa.
Principio universal de la conservación del amor
El amor no se establece ni se arruina, sólo se desquicia…
sábado, mayo 20, 2006
Primera ley de la fuerza erótica de la gravedad
jueves, mayo 18, 2006
Tres versiones de la tristeza
1
“Te quería
con el corazón limpio,
como un niño.
Y era mi sueño habitar
un universo inventado
por nosotros.
La historia es otra
sin embargo.
Soñaba paraísos de papel:
cerrar los ojos
al roce tenue de tus dedos en mi rostro,
caer sobre la cama
en un nudo de brazos y piernas...
Disueltos en el murmullo del tiempo,
soñaba que nos mirábamos,
que nos olíamos, que nos besábamos.
Soñaba paisajes, ternuras, sí,
tú y yo, cada uno en la punta de los dedos
dibujando la geografía precisa del otro.
Y
¡mira cómo el frío del amor
me escarcha el cuerpo!
¡Mira por dónde van las horas
...sin ti!
¡Cómo soñaba!
El cuadro sólo es otro, de pronto:
despedirnos del ensueño y de la luz,
conjugar en pasado los verbos
y entrar lentamente en la sombra,
tú y yo
...tan lejos del amor.”
2
Las palabras de los dioses son actos;
las tuyas sólo dolores atrapados en el cuerpo.
¿Acaso no te quemabas en la chispa del deseo?
¿No te urgían versos y besos para urdir,
en un acaso desnudo, la trama de un dulce laberinto?
¿Acaso no te agotabas despacio en la esperanza,
en un paisaje de celdillas y espejismos
en que el otoño se hundía lentamente en los puñales del invierno?
Soñabas.
¿No es eso la vida?
Pero
tus palabras,
a ras de piel,
inapelables,
eran pétalo y espina…
3
Dijo que buscaba
una sombra entre los transeúntes despistados.
Que buscaba luces, líneas, tormentas.
Pupilas y dolor ante un retrato,
se le ocurrió que toda historia
es un abismo de nubes y tijeras,
y el amor un torbellino.
Pasiones buscaba, eclipses, naufragios.
Buscaba
una palabra estremecedora,
un jardín y una casa para el sueño.
(A veces quería quedarse plantada en un verso).
Dijo que guardaba amor y cuerpo,
voluntades y versos
para el alma que trajera miel en la mirada
y agua fresca en los labios del beso.
Un abrazo buscaba, una caricia, un te quiero.
Y dijo que buscaba flores,
crepúsculos,
lunas.
Y espacio buscaba, y tiempo.
(De paso hacía planes para ser,
para estar,
para merecer).
Buscaba signos, historias.
Cielos, dioses, infiernos.
Y dijo que a veces ni siquiera sabía
qué buscaba.
Pero buscaba.
Y dijo que un día olvidó cómo encontrarse en el espejo…
“Te quería
con el corazón limpio,
como un niño.
Y era mi sueño habitar
un universo inventado
por nosotros.
La historia es otra
sin embargo.
Soñaba paraísos de papel:
cerrar los ojos
al roce tenue de tus dedos en mi rostro,
caer sobre la cama
en un nudo de brazos y piernas...
Disueltos en el murmullo del tiempo,
soñaba que nos mirábamos,
que nos olíamos, que nos besábamos.
Soñaba paisajes, ternuras, sí,
tú y yo, cada uno en la punta de los dedos
dibujando la geografía precisa del otro.
Y
¡mira cómo el frío del amor
me escarcha el cuerpo!
¡Mira por dónde van las horas
...sin ti!
¡Cómo soñaba!
El cuadro sólo es otro, de pronto:
despedirnos del ensueño y de la luz,
conjugar en pasado los verbos
y entrar lentamente en la sombra,
tú y yo
...tan lejos del amor.”
2
Las palabras de los dioses son actos;
las tuyas sólo dolores atrapados en el cuerpo.
¿Acaso no te quemabas en la chispa del deseo?
¿No te urgían versos y besos para urdir,
en un acaso desnudo, la trama de un dulce laberinto?
¿Acaso no te agotabas despacio en la esperanza,
en un paisaje de celdillas y espejismos
en que el otoño se hundía lentamente en los puñales del invierno?
Soñabas.
¿No es eso la vida?
Pero
tus palabras,
a ras de piel,
inapelables,
eran pétalo y espina…
3
Dijo que buscaba
una sombra entre los transeúntes despistados.
Que buscaba luces, líneas, tormentas.
Pupilas y dolor ante un retrato,
se le ocurrió que toda historia
es un abismo de nubes y tijeras,
y el amor un torbellino.
Pasiones buscaba, eclipses, naufragios.
Buscaba
una palabra estremecedora,
un jardín y una casa para el sueño.
(A veces quería quedarse plantada en un verso).
Dijo que guardaba amor y cuerpo,
voluntades y versos
para el alma que trajera miel en la mirada
y agua fresca en los labios del beso.
Un abrazo buscaba, una caricia, un te quiero.
Y dijo que buscaba flores,
crepúsculos,
lunas.
Y espacio buscaba, y tiempo.
(De paso hacía planes para ser,
para estar,
para merecer).
Buscaba signos, historias.
Cielos, dioses, infiernos.
Y dijo que a veces ni siquiera sabía
qué buscaba.
Pero buscaba.
Y dijo que un día olvidó cómo encontrarse en el espejo…
martes, mayo 16, 2006
Columna
Y
la
noche
se
hizo
larga
queriendo
retenerte
y
rodé
con
las
palabras
por
abismos
de
páginas
blancas
triste
de
noches
y
labios
dejando
las
uñas
las
ganas
las
horas
allí
donde
el
poema
y
tú
se
me
esca
paban
de
las
manos...
la
noche
se
hizo
larga
queriendo
retenerte
y
rodé
con
las
palabras
por
abismos
de
páginas
blancas
triste
de
noches
y
labios
dejando
las
uñas
las
ganas
las
horas
allí
donde
el
poema
y
tú
se
me
esca
paban
de
las
manos...
sábado, mayo 13, 2006
Replanteamiento del instante
miércoles, mayo 10, 2006
martes, mayo 09, 2006
Y el que tenga narices para ver que oiga
DETRÁS
DEL DIARIO
SE DILUYE EL ÁNIMA
EN LAS MANOS.
Luz y
pupilas
arrojadas al vacío.
Ciclos de carbón
para que den vueltas allí
—burbujas— las palabras,
para que se curen del peso
de las grandes verdades,
para que retocen como chiquillas
sobre la cruz del devenir.
Para que salten a la calle
como si hoy nos fuera dable
volver a ser
y seguir.
Como si aún las niñas pudieran
asumir la didáctica de la luz,
como si pudieran
recuperar divinidades,
levantar promesas derretidas
—ciegas las esperanzas otra vez—.
Pues he aquí
desde los siglos y los siglos
la orografía del humo y el silencio
—los signos en su queja—.
He aquí la vaga república de la sangre
—la gran oreja sorda—.
Y, de otros días,
bajo las axilas ilustradas,
no la memoria:
apenas el sueño —seco— solamente.
Y el beneficio final: Los dedos manchados...
DEL DIARIO
SE DILUYE EL ÁNIMA
EN LAS MANOS.
Luz y
pupilas
arrojadas al vacío.
Ciclos de carbón
para que den vueltas allí
—burbujas— las palabras,
para que se curen del peso
de las grandes verdades,
para que retocen como chiquillas
sobre la cruz del devenir.
Para que salten a la calle
como si hoy nos fuera dable
volver a ser
y seguir.
Como si aún las niñas pudieran
asumir la didáctica de la luz,
como si pudieran
recuperar divinidades,
levantar promesas derretidas
—ciegas las esperanzas otra vez—.
Pues he aquí
desde los siglos y los siglos
la orografía del humo y el silencio
—los signos en su queja—.
He aquí la vaga república de la sangre
—la gran oreja sorda—.
Y, de otros días,
bajo las axilas ilustradas,
no la memoria:
apenas el sueño —seco— solamente.
Y el beneficio final: Los dedos manchados...
sábado, mayo 06, 2006
Acuarela de mujer con tacones

CALVA DE VOZ
Y PARLANCHINA
con ombligo popular
a toda vela
—plebeya
—cumbanchera
habitando el más acá
sin sobresaltos
y bailando en el concierto
de un reloj sin manecillas
¡qué forma que tienen
de quererte en las esquinas!
¡qué forma tuya de pasar
sin dar un paso
con tacones a propósito de calles
y con etéreos redentores
a propósito de rejas!
—anodina
—entimismada
fugaz y eterna tú
siempre jugándote
la cama con la muerte
—genital
—desaforada
clavada la mitad de tu mitad
en la pupila ronca de las horas...
jueves, mayo 04, 2006
"No te me quites del amor"
No me
rompas
el paso
no eludas
las sílabas que salen a buscarte
a endulzarme los labios
con tu nombre
No me sobres
como a veces las palabras
No me faltes
como a veces
el tiempo
la lluvia
la noche
No me sueltes
no me dejes vivir en paz
no me digas tu silencio
ni tu hielo ni tu muerte
No te me quites
del beso
no te marches
no me olvides
No
no te me quites del amor...*
rompas
el paso
no eludas
las sílabas que salen a buscarte
a endulzarme los labios
con tu nombre
No me sobres
como a veces las palabras
No me faltes
como a veces
el tiempo
la lluvia
la noche
No me sueltes
no me dejes vivir en paz
no me digas tu silencio
ni tu hielo ni tu muerte
No te me quites
del beso
no te marches
no me olvides
No
no te me quites del amor...*
*
(¿Acaso no hay edades y versos así,
que uno quisiera salvar de la intemperie del tiempo?).
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