ESTOY AQUÍ
DANDO VUELTAS
CON UN VERSO
atravesado en la garganta
aquí
contigo
donde
el mapa
tiembla
diminuto
a punto de
disolverse
en la mirada
donde la luz no puede conjugarnos
en este teatro
de humo y pantomimas
en este dibujo
donde apenas palpita
el tiempo
y la memoria
aquí donde la patria es
un murmullo de hojas secas
un largo letargo de lagartos
un bostezo que se prolonga
entre discursos
que dan vueltas
atrapados
en una pompa de jabón
entrañable y proterva
la tierra de mi madre
es una cruz atravesada sobre el pecho
¿es
tatuas
fechas?
y ruinas
y amores
de niño
y tristezas
de siempre
como
una triste damisela
trenzando nubes
en el absurdo de las horas
debajo de su careta merenguera
borracha de sol y maldita
su aliento
es esta fábula que somos
—las páginas en blanco
—los amores de papel
entre sus piernas
se quedarán petrificados
tus labios
tus ojos en ella
padecerán el olvido de los haces
se hará carcoma la memoria
tizne sin rumbo
polvo y humo —desde siempre
porque esta tierra
te ha inventado los pasos
el silencio
la palabra
porque dibuja tu sino
desde el claroscuro de su rostro
en la lámina quebrada de la memoria
y porque los ciclos
de la vida y de la muerte
ruedan y ruedan con ella
por el mapa
sin pausa
sin rumbo
contigo
sin ti
domingo, julio 30, 2006
jueves, julio 27, 2006
Digamos...

Digamos que
zapatos y caminan
digamos
que aman
que deambulan que copulan
que son que constan y que rugen
digamos
que se marchan
lejos
que sufren y recuerdan
que contienden y patean
que tropiezan
que las promesas se les rompen
como frágiles cristales
digamos que pasan
o se quedan
y que el hastío feroz
los deshace poco a poco
en su burbuja
digamos
que sueñan que tosen
que saltan
que bailan que cantan
y ermitaños en la copa
y en los húmedos andenes
hienden mares y zozobran
y digamos
que un día regresan
aturdidos
que abren los ojos las puertas
los brazos
y que el viento los disuelve
como polvo
en sus caminos
domingo, julio 23, 2006
Preguntas para entender La República de Platón
OH, POETAS, MAMÍFEROS PARLANCHINES
DE TODOS LOS PUEBLOS, DE TODAS LAS EDADES,
¿por qué siempre han querido echarnos de la República?
¿Será porque creen que sabemos del hambre y de la sed?
¿De uno y otro y otro pan y pan y pan disueltos en una lágrima?
¿Acaso porque sabemos, por ejemplo, en qué cauce
se bañan tres veces los peces azures, como también
perdernos en la noche y saltar, a ciegas,
los charcos en que la luna se disuelve silenciosa?
¿Será porque creen que sabemos en qué nido crecen y se enroscan
las arteras serpientes y quién es el ángel oscuro
que administra su veneno al atardecer?
¿Por qué, poetas del mundo,
tiernos y babosos batracios solitarios?
¿Creerán que sabemos, como otrora también
los dioses vagabundos,
dónde huelgan los húmedos cuerpos de las vírgenes
que almacenan silencio y madrugada?
¿Acaso se les ocurre que nos hemos enterado
de cuáles son los himnos con que se mecen
las estatuas de las grandes avenidas
y cuáles son los perros irreverentes que las riegan?
¿O es porque, en fin, como siempre lo desearon los tiranos,
aún no aprendemos a hacer silencio, vencidos,
y quedarnos detrás de un punto sin palabras?
DE TODOS LOS PUEBLOS, DE TODAS LAS EDADES,
¿por qué siempre han querido echarnos de la República?
¿Será porque creen que sabemos del hambre y de la sed?
¿De uno y otro y otro pan y pan y pan disueltos en una lágrima?
¿Acaso porque sabemos, por ejemplo, en qué cauce
se bañan tres veces los peces azures, como también
perdernos en la noche y saltar, a ciegas,
los charcos en que la luna se disuelve silenciosa?
¿Será porque creen que sabemos en qué nido crecen y se enroscan
las arteras serpientes y quién es el ángel oscuro
que administra su veneno al atardecer?
¿Por qué, poetas del mundo,
tiernos y babosos batracios solitarios?
¿Creerán que sabemos, como otrora también
los dioses vagabundos,
dónde huelgan los húmedos cuerpos de las vírgenes
que almacenan silencio y madrugada?
¿Acaso se les ocurre que nos hemos enterado
de cuáles son los himnos con que se mecen
las estatuas de las grandes avenidas
y cuáles son los perros irreverentes que las riegan?
¿O es porque, en fin, como siempre lo desearon los tiranos,
aún no aprendemos a hacer silencio, vencidos,
y quedarnos detrás de un punto sin palabras?
jueves, julio 20, 2006
Tan linda te vas te ves te vi
No te miro
Yo no te
Conozco
Tan linda
Te ves
Te vas
Te vi
Tan ya
No te quiero
No me miras
No te importa
Quién es ése
Que te lleva
Quién es
Éste que te pierde
Quién es
El enemigo
Silencioso
De mi horario
No te miro
No te conozco
Sol y sombra
Sombra y
Murmullo tú
Tan tuya
Te vas
Te ves
Te vi
Tan ya
No te quiero
No me miras
No te importa
Tan
Del viento tú
Tú tan tuya
Tan ajena tú
Tú tan otra
Tú tan linda.
Yo no te
Conozco
Tan linda
Te ves
Te vas
Te vi
Tan ya
No te quiero
No me miras
No te importa
Quién es ése
Que te lleva
Quién es
Éste que te pierde
Quién es
El enemigo
Silencioso
De mi horario
No te miro
No te conozco
Sol y sombra
Sombra y
Murmullo tú
Tan tuya
Te vas
Te ves
Te vi
Tan ya
No te quiero
No me miras
No te importa
Tan
Del viento tú
Tú tan tuya
Tan ajena tú
Tú tan otra
Tú tan linda.
lunes, julio 17, 2006
Poeta con pique

HOY
ME URGEN
PALABRAS ASESINAS
palabras como piedras
polvareda
para los hórridos espejos
de la nada
proyectiles exactos
endiablados vendavales
para pájaros aciagos
apremia convencerme
de que tengo un nuevo nombre
una gestión personal
recién nacida
un destino que asumir
con cara dura
sin el peso de las horas
ya vividas
y
con desdén
por esa muerte
que me falta…
miércoles, julio 12, 2006
Le gustaba escribir versos...
“Déjenme solo con el día.
Pido permiso para nacer”.
Pudo haberle dicho eso a su madre el 12 de julio de 1904, cuando vio la luz del mundo por primera vez. Sí, porque le gustaba escribir versos. Versos para transfigurar lo cotidiano desde la magia verbal:
“La línea que tu espalda
ha dividido
en pálidas regiones
se pierde y surge
en dos tersas mitades
de manzana,
y sigue separando tu hermosura
en dos columnas
de oro quemado, de alabastro fino,
a perderse en tus pies como en dos uvas,
desde donde otra vez arde y se eleva
el árbol doble de tu simetría,
fuego florido, candelabro abierto,
turgente fruta erguida
sobre el pacto del mar y de la tierra.”
Versos, a veces, inquietantemente eróticos:
“La pondré como una espada o un espejo,
y abriré hasta la muerte sus piernas temerosas,
y morderé sus orejas y sus venas,
y haré que retroceda con los ojos cerrados
en un espeso río de semen verde.
La inundaré de amapolas y relámpagos,
la envolveré en rodillas, en labios, en agujas,
la entraré con pulgadas de epidermis llorando
y presiones de crimen y pelos empapados.
La haré huir escapándose por uñas y suspiros,
hacia nunca, hacia nada,
trepándose a la lenta médula y al oxígeno,
agarrándose a recuerdos y razones
como una sola mano, como un dedo partido
agitando una uña de sal desamparada.”
Versos también, ante la impotencia y la rabia, para denunciar la muerte y sus chacales:
“Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo
venían por el cielo a matar niños…”
Versos impregnados de romanticismo, desconcertadamente sencillos y hermosos:
“tu boca era mi día y mi noche terrestres
y tu piel la república fundada por mis besos.
…
hay sólo tu mirada para tanto vacío,
sólo tu claridad para no seguir siendo,
sólo tu amor para cerrar la sombra.”
Versos tan claros como contundentes, porque:
“Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.”
Versos para preguntar y responder:
"¿Para qué sirven los versos si no es para esa noche
en que un puñal amargo nos averigua, para ese día,
para ese crepúsculo, para ese rincón roto
donde el golpeado corazón del hombre se dispone a morir?"
Así es. Así fue. Le gustaba escribir versos. Para toda ocasión. Por lo que al morir, el 23 de septiembre de 1973, pudo haber dicho:
“Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.”
¡Loor al gran poeta! Era chileno. De niño le llamaban Ricardo Eliecer Neftalí Reyes, pero él quiso nombrarse, luego, Pablo Neruda.
Pido permiso para nacer”.
Pudo haberle dicho eso a su madre el 12 de julio de 1904, cuando vio la luz del mundo por primera vez. Sí, porque le gustaba escribir versos. Versos para transfigurar lo cotidiano desde la magia verbal:
“La línea que tu espalda
ha dividido
en pálidas regiones
se pierde y surge
en dos tersas mitades
de manzana,
y sigue separando tu hermosura
en dos columnas
de oro quemado, de alabastro fino,
a perderse en tus pies como en dos uvas,
desde donde otra vez arde y se eleva
el árbol doble de tu simetría,
fuego florido, candelabro abierto,
turgente fruta erguida
sobre el pacto del mar y de la tierra.”
Versos, a veces, inquietantemente eróticos:
“La pondré como una espada o un espejo,
y abriré hasta la muerte sus piernas temerosas,
y morderé sus orejas y sus venas,
y haré que retroceda con los ojos cerrados
en un espeso río de semen verde.
La inundaré de amapolas y relámpagos,
la envolveré en rodillas, en labios, en agujas,
la entraré con pulgadas de epidermis llorando
y presiones de crimen y pelos empapados.
La haré huir escapándose por uñas y suspiros,
hacia nunca, hacia nada,
trepándose a la lenta médula y al oxígeno,
agarrándose a recuerdos y razones
como una sola mano, como un dedo partido
agitando una uña de sal desamparada.”
Versos también, ante la impotencia y la rabia, para denunciar la muerte y sus chacales:
“Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo
venían por el cielo a matar niños…”
Versos impregnados de romanticismo, desconcertadamente sencillos y hermosos:
“tu boca era mi día y mi noche terrestres
y tu piel la república fundada por mis besos.
…
hay sólo tu mirada para tanto vacío,
sólo tu claridad para no seguir siendo,
sólo tu amor para cerrar la sombra.”
Versos tan claros como contundentes, porque:
“Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.”
Versos para preguntar y responder:
"¿Para qué sirven los versos si no es para esa noche
en que un puñal amargo nos averigua, para ese día,
para ese crepúsculo, para ese rincón roto
donde el golpeado corazón del hombre se dispone a morir?"
Así es. Así fue. Le gustaba escribir versos. Para toda ocasión. Por lo que al morir, el 23 de septiembre de 1973, pudo haber dicho:
“Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.”
¡Loor al gran poeta! Era chileno. De niño le llamaban Ricardo Eliecer Neftalí Reyes, pero él quiso nombrarse, luego, Pablo Neruda.
jueves, julio 06, 2006
Santo Domingo, año cero y en curso...

SOÑAR Y
DESPERTAR AQUÍ
SALTAR DE LA CAMA
Y DILUIRSE EN EL AZOGUE
merecer la sonrisa del sapo
alcanzar el horario
arribar a la hoja en punto
para suspirar sobre una tumba talvez
para leer y escribir allí
en la heredad de los relojes derretidos
donde el cielo en olas se resiste a ser nombrado
donde desdibujar las curvas del amor
donde solazarse en el imaginario de lo imposible
donde preguntar por un ángel
por un proyecto perdido
y luego ordenar sobre la barra
sin remedio
una bachata
y un puñal...
martes, julio 04, 2006
El peso de los días
Horas
Fatales
Desleídas
Ella no estaba
Ni la luna recreaba las formas
Bucando su rastro
Leí todos los poemas
Todos los ríos crucé
Agoté sin suerte toda la noche
Fatales
Desleídas
Ella no estaba
Ni la luna recreaba las formas
Bucando su rastro
Leí todos los poemas
Todos los ríos crucé
Agoté sin suerte toda la noche
Suscribirse a:
Entradas (Atom)