martes, agosto 18, 2020

De la segunda edición de mi primer libro (Entre pétalo y espina), quiero compartir este:

Ahora que anda en el aire
el fantasma de la muerte
quiero vivir otra vez la misma vida de antaño
Ahora que besar es un peligro
quiero besar otra vez
a todos los cuerpos que uno y mil días
mis labios desearon
Ahora que están lejos los amigos
quiero volver a abrazarlos
a jugar y jugarnos las horas
y volver a hablar de mil cosas distintas
hasta el amanecer
Ahora que ya no están
mi madre y mi padre
y los hermanos se me mueren de soledad
quiero volver al seno santo
a amamantarme otra vez
a reposar la existencia
y a cabalgar sobre las rodillas del viejo
a saltar sobre las camas
a corretear por el patio
y a tirarme bocarriba sobre el césped
mirando al cielo, sin más
Y quiero volver a leer todos los libros
y a viajar y a imaginar y a llorar y a reír
y a conocer y a estremecerme
con las tantas vidas de la tinta y del papel
Y volver a ver
a tanta gente distinta o extraña
como si me fueran íntimas
como si de ello dependiera
el porvenir y la felicidad
Ahora
que el miedo
está en el aire
y tiemblan igual
los débiles y los poderosos
Ahora que la espera
No tiene aún esperanza
Ahora y aquí
que tan solo la poesía me acompaña
y acaso no tiene sentido escribir
o recitar este poema
quisiera
de todas maneras
desandarlo
y luego tacharlo
y volver a escribirlo
y sentirlo de nuevo
millones de veces
otra vez

jueves, abril 17, 2014

Oh no


todo
monótono
monocromo

oh
no
yo
nosotros

todos

jueves, junio 07, 2012

Imagen líquida


¿Era su cauce un camino hacia el desierto?
Creía que su cuerpo era de agua
Y había sido dibujado por un pintor sediento.


lunes, mayo 14, 2012

Tras leer el Manual para asesinar narcisos

Esta tarde, mientras muchos de mis amigos pierden aliento, sosiego y dignidad tras dos hombres grises (uno con bigote y otro calvo, que se disputan el derecho a defraudarnos desde el poder), este que escribe se acostó sobre su cama y se dispuso a leer un Manual para asesinar narcisos (sí, un manual: trae instrucciones) (sí, para asesinar: verso a verso, como sabe hacerlo la poesía) (no, no a aquel Narciso enamorado de sí mismo, ni las frágiles flores que retienen su alma, ni aquel Narciso a quien desaparecieron hombres cobardes y perversos… O quizás sí, todo lo que usted quiera o entienda asesinable). Se trata de la ópera prima de Rossalinna Benjamin, quien con este poemario se ha hecho merecedora del Premio Nacional de Poesía Joven Feria del Libro 2011. Merecido reconocimiento para una poeta con voz propia, que no se ha dejado alienar por la triste y fantasmal generación de la vocinglería que hoy ocupa los espacios de la zona colonial, nicho y parque de poetas y otros especímenes extraños…


¿Y qué podemos encontrar en sus versos?

“Un escondite desierto en la trastienda del hastío: el hombre.”
“Una espera desolada: la hembra.”
“Un pandemonium de rojos, cada vez más intensos: el hambre.”

Y luego

“La fiebre, las alas abiertas, pesadas,
el ruego, el hambre, el hombre, la hembra:
¡nada!”

Después, en la noche repetida de estrellas:

“Niños y perros duermen juntos y revueltos
sin pudor en las aceras mojadas,
arrullados por el crujir de pasos noctámbulos,
luces de neón y el vaho de la marihuana
calcinada entre los labios de los príncipes de seda.”

Y luego, al final:

“Yo (tú, nosotros, él, etc.)
La máscara de la máscara de la máscara
suicidándose contra cada espejo.”

Paradoja de esos Narcisos vacíos y horrendos que todos somos.

Porque, de todas maneras, luego de

“ponernos nombres raros,
agujerearnos por todas partes y jugar a los malditos…”
“Al amanecer el parque también estará vacío.”

Y la poeta (ella, usted, nosotros, yo) tendrá que resignarse, porque:

“Toda una generación, arrastrándose de rodillas, se acerca."

Y entonces, (ella, usted, nosotros, yo)
"Al encontrarme entre ellos me doy cuenta de que es la mía…”

Y
“Al final del espejo solo queda el cadáver de una máscara.”

(Pero
“Antes crecieron allí los narcisos más bellos”).

jueves, abril 12, 2012

Antes de ti




Nada tenía forma todavía
Solo la sombra se extendía silenciosa

Y entonces tus ojos dieron luz al mundo
Y hubo mar y hubo peces


Aves dibujando cielo y árboles
Reptiles acariciando la tierra

Así nacieron contigo las horas
Y el universo se hizo sustancia del deseo


(Me atrevo a retratar así las cosas
A desafiar la poética para celebrarte
Me arriesgo y dejo discurrir el yo por las palabras
Y celebro en mí la física y la metafísica del eros
Mal que les pese a los doctores)





viernes, julio 15, 2011

Por otro modo de ser

Ella escribe. Y lo hace mejor que la mayoría de los meros machos de su país. Ella toca los grandes temas humanos con inteligencia de pensadora, con sensibilidad de poeta, con voz propia. Y sus textos nos revelan a una mujer consciente de la precariedad de la condición humana. Y, de manera especial, nos revelan bastante de la condición existencial de la mujer en una sociedad en la que aún no conquista plenamente la libertad de ser y de estar. Se llama Rosario Castellanos y es mejicana. Ella medita en el umbral y su poema nos dice:



“No, no es la solución

tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy

ni apurar el arsénico de Madame Bovary

ni aguardar en los páramos de Ávila la visita

del ángel con venablo

antes de liarse el manto a la cabeza

y comenzar a actuar.



Ni concluir las leyes geométricas, contando

las vigas de la celda de castigo

como lo hizo Sor Juana. No es la solución

escribir, mientras llegan las visitas,

en la sala de estar de la familia Austen

ni encerrarse en el ático

de alguna residencia de la Nueva Inglaterra

y soñar, con la Biblia de los Dickinson,

debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo que no se llame Safo

ni Mesalina ni María Egipciaca

ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.”



Sí. Hemos de creer que sí. Debe haber otro modo de ser. Otros modos de ser humanos y libres, hombres y mujeres. Y no este que cada día nos sume en la monotonía, en la insensatez, en la inacción, en la indiferencia… o, peor aún, en el juego vulgar de la oferta y la demanda. Porque el mundo es inmundo y se degrada con nosotros cada día más. Porque precisa que cada uno de nosotros tome su vida de la mano y la lleve paso a paso adonde valga la pena vivirla. Porque el mundo sólo se salva en el amor, y el amor es acción y creación, otro modo de ser y de estar en armonía con los seres y las cosas. Y porque el amor sólo debe ser ahora y aquí y contigo.

domingo, julio 10, 2011

Contra eso escribo... A propósito del asesinato de Facundo Cabral

Luego de una reacción mía ante la muerte de nuestro querido Facundo Cabral, mi amigo y exalumno Luis Manuel José, del Colegio Jaime Molina Mota, me escribe un mensaje vía facebook y entre sus comentarios me dice en un párrafo: “Usted que sabe muchas de las cosas que han ocurrido en este mundo, quisiera saber su opinión de cómo ha sido este tiempo que estoy viviendo, ya que he visto tantos, robos, asesinatos, huelgas o protestas en el mundo, porque apenas tengo 19 años y en menos de 3 he visto que muchas cosas han cambiado para mal” …Y yo en verdad no sé qué decirle, pues puede que esté tan perplejo y confundido como él y millones de personas en el mundo. Hay tantas cosas irracionales, sin sentido alguno ocurriendo a nuestro alrededor, ante la vista pasiva de quienes debieran enfrentarlas, que uno ya no sabe qué pensar y a qué atenerse… ¿Qué te digo, Luis Manuel? ¿Qué decir de este tiempo y este mundo…?

Amigo, el mal, la maldad, la gente mala, siempre han existido. Pero hay épocas y escenarios en que crecen y se extienden como células cancerígenas. A todo ello contribuyen las mafias empresariales diversas, los carteles de ilegalidades, las pandillas, los políticos corruptos y las individualidades descarriadas. Ese parece ser el panorama en buena parte del mundo en que vivimos. Un mundo en que hasta el arte predominante, que antes se erigía como lo más sublime y elevado de la condición humana, hoy hay que ponerlo entre comillas, pues se hace sin inteligencia ni sensibilidad, y para colmo está al servicio de intereses espurios, individuales y colectivos: “Arte” repleto de “artistas” aberrados y aberrantes que no saben de canto ni de música ni de letras, que en la práctica son intermediarios de lavado de dinero, que promueven antivalores de todo tipo y exhiben con desparpajo sus lujos, sus vicios, sus vanidades y excentricidades, de todo lo cual la prensa se hace eco sin cuestionarlo, como si todos debiéramos sentirnos orgullosos de eso…

En un mundo como este mueren pendejamente Facundo Cabral y miles de personas anónimas tan valiosas como él, y la malpasan millones de pobres por todas partes, debido entre otras cosas a la avaricia, a la indolencia, al descaro, a la perfidia, a la irresponsabilidad de unos pocos por aquí y otros pocos por allá, que debido al poder que han adquirido, parecen ser muchos, muchísimos más que la gente que quiere promover el bien.

"Bienaventurado el que no cambia el sueño de su vida por el pan de cada día", decía Facundo. Bienaventurado el que no cambia su dignidad ni la de los demás por unas cuantas monedas, por mundillos artificiales en que el dinero es rey y los hombres no son más que súbditos malditos, digo yo. Yo, que como él también creo, o quiero creer, que "cada mañana es una buena noticia, cada niño que nace es una buena noticia, cada hombre justo es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor, es un soldado menos..." un sicario menos, un narcotraficante menos, un ladrón menos, un asesino menos, un politiquero menos… Y una persona más para promover el bien, la bondad, la belleza, que son las dimensiones en que se manifiesta el amor, que nos salva constantemente del asco cotidiano, y es en verdad el único argumento que da sentido a la vida y la única riqueza que garantiza la felicidad. Cualquier otro afán de riqueza o de poder sólo crea las condiciones para la violencia y el dolor, tanto ajeno como propio, tarde o temprano. Contra eso escribo. "Si amas al dinero a lo sumo llegarás a un banco, pero si amas a la vida, seguramente llegarás a Dios", nos dejó dicho Facundo… Y qué lugar tan deplorable es en verdad un banco…

domingo, abril 10, 2011

Elegía, a la memoria de mi madre

Ella estuvo allí desde el principio.
Ella fue Amor y Sangre y Luz
Y me regaló los cielos y la tierra.

Ella fue ternura y manto y oración
Y en su santo seno yo bebí las primitivas horas
Que dieron forma y nombre a las cosas.

Sembró y regó para mí
Un jardín de azahares, fruta y leche,
Y me advirtió con tiempo por dónde merodeaban
Y destilaban su veneno las serpientes

Mi Madre fue canción cada mañana,
Y fue presencia y manos tendidas
Entre viandas y brebajes y vasijas
Y entre niños inquietos y gallinas.

Y dio de comer al hambriento
Y dio de vestir al desnudo
Y agua y fuego y bastón
Al cojo, al mendigo, al sediento.

Mi Madre fue café de madrugada
Y rocío y alba y ave y árbol y estrella,
Y de tanto dar y dar sin pedir nada,
hasta olvidaba dejar un poco para ella.

***

Tú que tramaste amores ajenos, Madre,
¿acaso te hizo feliz el amor de los tuyos?

Ya no te acuerdas, Mamá,
Pero fue de tu cuerpo bendito
Que brotaron los hijos del viento que hoy somos.

De ti nacieron los cuatro puntos cardinales
Las cuatro estaciones del año
Las cuatro en dulces de la tarde
Y las demás horas del calendario.

Qué pena, Madre, que el tiempo
Te agujereara poco a poco la historia.

Que el viento se llevara
Esposo y calles, amigos y días,
Porque te hizo trampas y robó
Palabras y sueño y memoria.

Te debe horas aún la felicidad, madre mía.
Mares donde tus ojos dibujen olas y peces
Y tus pasos se abran caminos
Entre la tierra y el cielo,
Entre la luna y el sol.

¿Dónde quedaron las tardes compartidas?
¿Qué demonios te hurtaron los recuerdos,
Las promesas de la Verdad y la Mentira,
La presencia de Dios y su misterio?

¡Qué pena hoy saberte sin cuerpo, Madre mía,
aislado en la sombría y silenciosa soledad!

Pero ¡qué consuelo recordarte en la alegría,
Tú que fuiste Luz y Verbo, Amor y Pan y Paz.

miércoles, diciembre 30, 2009

Canción (en tiempo de rap y reguetón) para cantar otra canción

LA CALLE TIENE DIENTES MI GENTE (sé prudente) hay que tener cuidado mi hermano ¿no te enteraste? ¿no te contaron? la historia de los pobres banquero cuatreros con mucho dinero la de los pastores gozosos libidinosos muy bondadosos la de los empresarios sindicalistas y chantajistas gente muy lista o la de los partidos bandidos y sus dirigentes tan "serios", "prudentes" todos tan preocupados y osados por el progreso y el peso de sus bolsillos de pillos traviesos golosos obsesos maleantes taimados avaros querían más soñaban más buscaban más tomaron más y un poco más y mucho más hasta que secaron la fuente mi gente hasta que nos fuñeron a todos por bobos ah la calle es peligrosa grimosa hay que pisar bien fino mi amigo uno no sabe lo que le espera afuera con un discursito meneando la cola con un tratadito con una pistola no tiemblan no temen son fieros guerreros los amos del viento desfalcan se mofan y matan y rezan y traman espantos y yo pintando caracoles y tú en el aire suspirando con un escalpelo con un maniquí con un caramelo con un maletín pero ¿no vamos a plantarnos de una vez no vamos a inventar otra nación no vamos a abrazarnos otra vez no vamos a cantar otra canción? y que se rasquen la cabeza los cajeros y algunos hombres grises esperando y que hiervan los capos en su templos y se pudran en silencio funcionarios la calle está muy dura mi chula hay muchos delincuentes mi gente pero hay que salir hay que vivir sobrevivir así es la vida movida abajo y arriba el que no arriesga no gana ni paga mi pana no cesan no ceden los dueños del tiempo son crueles prometen olvidan se lavan las manos depredan sonríen y traman espantos y yo en el aire dibujando y tú leyendo los arcanos pero ¿no vamos a plantarnos de una vez no vamos a fundar otra nación no vamos a besarnos otra vez no vamos a escribir otra canción? y que se rasguen la camisa los banqueros y los cómplices se quiebren tiritando y que tiemblen presidentes traicioneros y se pudran en silencio los corsarios pero ¿no vamos a plantarnos de una vez no vamos a fundar otra nación no vamos a pensarnos otra vez no vamos a cantar otra canción?

domingo, noviembre 08, 2009

La dominicanidad emergente

Muchas, muchísimas, demasiadas cosas, casos, para sumirse en el desaliento, para despotricar contra el Estado, y contra el estado en mal estado del mundo, del continente, de la isla, del país, de la ciudad, del barrio… Demasiadas expresiones del absurdo, del caos, de la corrupción, del cinismo, de la ignorancia, de la pobreza material, de la insolvencia moral, de la indigencia espiritual… Demasiadas manifestaciones de la inteligencia desplazada, de la indiferencia, de la ineptitud, de la complicidad, de la injusticia social…

Pero entre hojear por ahí y ojear por allá, me encuentro con un rostro, cara bonita, juvenil, y con unas palabras, sapiencia y madurez, y me asombra la conjugación (no abunda en nuestros días, por estos lares)… La chica habla de política, le echa un ojo al mundo, reflexiona, asume una posición, revela una personalidad, cuestiona, propone…

Con la curiosidad por delante, me sirvo de la tecnología e indago un poco: ¿quién es, qué hace, de dónde viene, para dónde va? Etcétera. Y de pronto me encuentro con un blog y una carta, y de paso con un padre y una hija, dominicanos ambos, en otra onda, con otro perfil: Alberto y Crystal Fiallo.

Ciertamente, la red está repleta de antivalores dominicanos, de noticias y reguetones lacerantes, pero también de valores y discursos edificantes. Hay la necesidad de conocerlos todos (nada humano ha de sernos ajeno), pero la sabiduría recomienda siempre la necesidad de identificarse con la palabra que nutre, que salva, que reinventa la belleza de ser…

Para recuperar nuestra humanidad pisoteada, no nos queda otro camino que volver a nuestros orígenes buscando orígenes nuevos, que identificarnos en nuestros grandes hombres y mujeres, que recuperar los nobles ideales que dieron origen a nuestra república y por los que han luchado nuestros hombres y mujeres de cultura: reinventarnos en fin, y en esto cada uno tiene el deber de poner su granito de arena, de decir su palabra a tiempo.

Bienaventurados, pues, los que tienen ojos para leer y leen, oídos para escuchar y escuchan, cerebro para entender y entienden, voluntad para crear y crean, puesto que ya lo dije en algunos versos por ahí: hay tanta tristeza por delante, hay tanta rabia contenida y nos debe tantas promesas este mundo…

Aquí les dejo la carta del padre a la hija, dominicanos ambos, espejos de otras voces, saludables y salutíferas, ejemplos de la otra gran nación que quiere y espera emerger y sobreponerse a la cotidiana transparencia del mal y a las malas mañas de tanta gente desagradable que nos rodea…



Jueves 1 de enero de 2008

Papá me escribió en la noche vieja esta carta.

La partida de un año siempre es motivo de alguna sensación de melancolía, tristeza, o simplemente reflexión. Despedirse de un ciclo de vida donde se aglutinan recuerdos, vivencias, emociones, logros y hasta fracasos, no es fácil para nadie. Lo que sí me resulta extraño, y me ha resultado durante mucho tiempo, es cómo se sienten los años nuevos de nuestros padres. Es decir, qué les ocurre, qué les viene a la cabeza mientras observan que los sucesos mundiales se repiten una y otra vez y sus hijos e hijas viven las mismas penas, alegrías e ingenuidades típicas de novatos.

No sé si a ustedes les pasa igual que a mí pero cada vez que recurro donde papá o mamá para contarles de alguna peripecia laboral, profesional o simplemente jovial, ellos siempre tienen las respuestas precisas y exactas: ni más ni menos. Claro, muchas de las respuestas que nos ofrecen nuestros viejos hay que acomodarlas a la época (por ejemplo: deberías ir al malecón con un tocadiscos a meditar: agarras el ipod y caminas por la zona y listo, adecuaste las épocas) pero esa es la parte divertida.

Papá y Mamá siempre han estado muy preocupados por el tema de la motivación al compromiso social de las nuevas generaciones y de cómo todos debemos colocarnos en la suela de los zapatos de los demás. La humildad, la solidaridad, la empatía, tolerancia, respeto y patriotismo han sido la zapata de nuestro hogar. Hoy por hoy me siento en el compromiso de transmitir toda esa enseñanza y preocupación a mis lectores/as.

Papá nos ha escrito una carta; simple, directa, real y sin rodeos. Hoy la comparto con ustedes pues entiendo que estos deseos son, si no idénticos, al menos similares a los de todos los padres y madres de la generación de papá que no son más que aquellos individuos que nos abrieron las puertas a una sociedad más libre, despierta y resistentes a la indiferencia en muchos años viejos.

Les regalo esta carta, porque es tanto mía como de mis hermanos y mis primos, y puedo hacer con ella lo que quiera. Saboreando todos esos anhelos paternos sentirás que nuestros padres piden a gritos que no pernoctemos frente a la terrible y posible caída sin reparos del “muro de los valores”.

Lo que le pido a la Vida para mis hijos y sobrinos
en la Noche Vieja del 2007

Alberto Fiallo Billini

Que descubran que hay un hogar grande, el Hogar Planetario, que está hecho de una casona muy grande, la Tierra, en un vecindario muy grande, el Universo, en la que habita una familia muy grande, la Humanidad, a la que pertenecen todas las personas que han existido, existen y existirán y que conocen y no conocen. Porque cuando acepten esa idea sentirán que son habitantes de la Tierra, no de un pedacito de ella, y que pertenecen a la Humanidad y no a un grupo de ella. Entonces, nada que dañe a la casa y a la familia de todas las personas pasará desapercibido y todo lo que las proteja será profundamente significativo para ellos.

Que descubran y aprendan a escuchar a sus conciencias y que acepten la idea de que la Conciencia debe ser ese espacio existencial donde nos conectamos con el Hogar Planetario.

Que acepten que ser bueno no es ostentarlo ni parecerlo, es ejercer la bondad, o sea, desear, buscar y amar en la Persona Humana lo fraterno, lo generoso, lo solidario, lo libre y lo justo, así como la búsqueda de la igualdad y la equidad. Por ello, traten de descubrir que pueden encontrar la felicidad a través de no aislarse del resto de la Humanidad y en la forma en cómo se entregan a los demás, sobre todo cuando buscan el bien para los que más lo necesitan y luchan por ello.

Que acepten que la honradez no es un producto mediático ni una herencia invertebrada, que ni es un ropaje ni una pose, que no es la propiedad de una marca, que no es decoración de exteriores ni talante para la cobardía y que la honradez no existe sin patriotismo. Que asuman que la honradez es compromiso, es riesgo, valentía, es darse a los demás, que es saber sufrir cuando ella misma, la honradez, es despreciada, ridiculizada, ignorada o castigada.

Que acepten con humildad que la ignorancia no es mala porque la sabiduría es saber que falta mucho por saber y que lo importante al procurar conocimientos es conocer a quienes sirven o des-sirven y que esos conocimientos son propiedad de la Humanidad que fue quién los construyó y los acumuló.

Que descubran que donde hay amor nada hará falta y que el perdón es el rostro más honesto del amor.

Que descubran que la esperanza no es una fuerza pasiva, que es compromiso, lucha, persistencia y resistencia, por lo que es verdad lo que decía Agustín el santo: tiene dos hijos, la ira y el valor.

Que acepten la idea de que deben y pueden ser mejores cada día, que esa es una tarea de todos los días y que la calificación final al resultado de ese empeño la debe poner la propia conciencia y que frente a ese veredicto poco importa lo que piensen o digan los demás sobre todo si es lisonja.

Que la Paz es el respeto al derecho ajeno y a la diversidad humana, así como la protección, desarrollo y mejoría de los espacios de lo público.

Que el valor de lo que damos está en darlo sin que nos lo pidan y que la mejor medida de lo que damos está en que sea mejor de lo que hemos dado con anterioridad.

Que acepten que el trabajo y la felicidad deben ir de la mano, por lo que debe apasionarles procurar trabajo de calidad para todos y todas e igualar las oportunidades de lograrlo, para generar riquezas medidas por el grado de protección social y la satisfacción de las necesidades de las personas, las familias y las comunidades”.

La vida es la oportunidad perfecta para trabajar y luchar por ella. La vida es un espacio para recordar por qué vivimos y morimos. La vida es la ventaja que tenemos ante los muertos que apenas llegaron a conocerla. La vida es el tiempo exacto que tenemos para dejar una huella que perdure por siglos y siglos.

Daría lo que fuera porque todos/as los ciudadanos/as comprendieran al menos un 30% de esta carta y empezaran a ponerlo en práctica en este nuevo año 2008, que de por sí será bastante controversial. Gracias Papá por tus deseos: ahora son mis deseos para todos/as.

...

¡Salud a los Fiallo y a todos los dominicanos de buena voluntad!

domingo, octubre 04, 2009

Gracias a Mercedes...

I

Gracias a la vida
que nos ha dado tanto
nos dio a Mercedes
y su hermoso canto.

Descanse en paz su cuerpo.
Y su voz, que siga vibrando...

II

Gracias también a Joaquín
Sabina, que nos concede
la emoción de compartir
"Violetas para Mercedes":

"Se nos murió la gran dama,
Negra Sosa, pacha mama
de Corrientes,
que bordó puntos y comas
en las prisas del idioma
de la gente.

Martina Fierro de ley
que sin dios, patria ni rey
tiró p’alante,
antes de decir adiós
me propuso un blues a dos
voces distantes,

distintas, y, sin embargo,
cerquita del ron amargo
que consuela,
que abruma, que mortifica,
que suma, que santifica,
que desvela.

Cuando rompió la baraja,
hizo del bombo su caja
de Pandora,
entre el mestizo y el yanqui
se quedaba con Yupanqui
hasta la aurora.

Todos menos uno, dijo,
provocando el acertijo
de Cosquín,
militante del futuro,
no pudo con ella el muro
de Berlín.

Canto ancestral de Argentina,
la más frutal de las minas,
todo es nada,
no sabe cómo la lloro,
desafinando en el coro
de las hadas.

Madrina de los roqueros
más intrusos, más villeros,
menos brutos;
en calle melancolía
mi letra y su melodía
visten de luto.

Más de una vez la besé
pero nunca olvidaré
la noche aquella:
aquel piano y su voz
y mi sonanta y la coz
de las estrellas.

Me aterran las despedidas
pero gracias a la vida
de Violeta,
Mercedes inventó el son
que duerme en el corazón
de los poetas"

jueves, agosto 20, 2009

Orlando Muñoz: "Nos debe tantas promesas este mundo"


He aquí la entrevista que me hiciera la periodista Yaniris López, del Listín Diario, a propósito de mi último libro...

EN “SANTO DOMINGO, AÑO CERO Y EN CURSO…”, SU SEGUNDO POEMARIO, EL JOVEN AUTOR Y PROFESOR DESCRIBE LAS MISERIAS DEL PAÍS Y PROPONE INVENTAR OTRA NACIÓN

Santo Domingo.- ¿Puede la poesía ser desgarradora y exquisita a la vez? ¿Cruel y esperanzadora al mismo tiempo? ¿Es posible desnudar con palabras el lado más oscuro de una ciudad, de una república, que según la historia debió gozar de mejor suerte, y hacerlo con gracia, ritmo y formas perfectos? El joven autor dominicano Orlando Muñoz lo ha conseguido en “Santo Domingo, año cero y en curso…” (Ángeles de Fierro, 2009), su segundo libro de poesía.

En 20 poemas en los que caben todas las sensaciones, todas las formas expresivas (incluidos versos de ensueño, gritos y maldiciones), Muñoz pasa de la rabia infinita que le provoca observar el estado “cero permanente” en que está sumida Santo Domingo a proponer una nueva nación que saque de la inercia a los dominicanos y los obligue a plantarse, a abrazarse, a jugarse la esperanza. LISTÍN DIARIO conversó con él.

- Pintas un Santo Domingo espantoso que agoniza en sus miserias. Incluso te atreves a echarle en cara a la ciudad muchas situaciones. ¿Qué te provocó tanto pique que decidiste convertir en arte temas cotidianos que distan mucho de inspirar poesía?

En verdad me parece que, en este caso, la realidad supera al arte. A mi entender, apenas he representado una muestra de las desmesuras a que se expone la condición humana en nuestra isla y en nuestra ciudad. De hecho, una simple lectura de la prensa dominicana un día cualquiera resulta ser, con frecuencia, una experiencia más desgarradora para el espíritu que lo que sugieren mis versos. El caso es que nada hay que deba ser ajeno a la poesía, que procede de la vida y vuelve a ella, inexorablemente. Predomina lo espantoso, es verdad, pero le opongo la esperanza, la justicia, el amor…

“He aquí la tierra reiteradamente violentada. He aquí la república en su año cero permanente”. ¿Qué es estar en un año cero permanente?
Es estar a punto de ser algo y no lograrlo. Pero el cero es ambiguo: expresa al mismo tiempo vaciedad, nulidad, insignificancia y, curiosamente, representa también el punto de origen en una escala. La nada y la posibilidad de alguna cosa, sin que una se imponga a la otra… pero el tiempo pasa y no definimos ningún rumbo.

- Recurres a otros poemas, a otros poetas, a personajes de la historia dominicana como si les pidieras redención…

Sí, se trata de un diálogo con nuestro ser en el tiempo. Con los hombres y las mujeres que han cuestionado y tratado de definir nuestra identidad; con nuestros patriotas y nuestros poetas, cuyos ideales han sido traicionados de mil maneras desde 1844 hasta la fecha. Reivindicar esos ideales es el primer paso necesario hacia la redención posible de nuestra sociedad, decepcionada hasta la saciedad por la avaricia y la corrupción.

- En ocasiones explotas junto con las letras. Es un poco impactante, porque una no puede evitar ir subiendo el tono contigo, agitarse, atormentarse y luego maldecir y explotar contigo, hasta que llega la calma. ¿Estamos asistiendo a una nueva poesía, a una poesía con movimiento, dura, más realista, menos idílica? ¿O es la misma de siempre con letras nuevas?

Así nos sentimos a veces, como materia repugnante, como el insecto kafkiano, en una sociedad que te cierra con frecuencia tantas puertas. No estoy seguro de que se trate de una nueva poesía, digamos que es mi manera personal de leer y escribir el mundo que nos rodea y nos provoca. Y como el mundo que habitamos dejó de ser idílico hace siglos, la auténtica poesía también.

Nada parece escapar a tu rabia: ni los políticos, ni los golpes de barriga, ni los golpes de vagina, ni los “diarios que aturden a la gente y luego engrosan enormes vertederos”.

Podríamos decir que todos ellos contribuyen de cierta manera a desdibujar el mundo que habitamos. Expresan sus miserias, su desequilibrio, el grado cero de lo social: lo antisocial por excelencia. Pero si te fijas bien, no todo es negativo; hay atisbos de otro tipo de realidad en mi libro: “Un sí biológico y fraterno se impone / la voluntad del niño / contra la muerte…”. De hecho, el amor, en tanto experiencia creadora fundamental, es el fantasma que se busca, se cuela y se propone desde el principio y hasta el final del libro…

- ¿Desahogo personal? ¿Una llamada de alerta? ¿Para quién escribes?
Escribo para mí y escribo para los demás. Puesto que la escritura es acto social, desde el cual uno mismo dialoga con el otro, con el prójimo y con el extraño. Con esa otredad tan diversa que trasciende tiempo y espacio. En fin, a través de mis poemas dialogo con los hombres y las mujeres que me precedieron, que me rodean y que me sucederán.
Ellos dijeron su palabra, la dicen y la dirán; y al entrar en relación dialéctica con ellos, yo digo la mía. Y la digo por necesidad, por urgencia, por amistad con la vida, por combatir el silencio, que suele ser amigo de la muerte…

- Dices: “Nos debe tantas promesas este mundo”. ¿Cuáles? ¿Qué tipo de promesas? ¿Esperas verlas cumplidas algún día?

En el ejercicio de la política y la religión, por sólo mencionar dos de las actividades de mayor incidencia en la vida de las personas, se nos ha prometido tantas cosas: paraísos, progreso, amor, justicia, pan, techo, libertad, armonía, trabajo, respeto, paz, democracia, verdad… y sin embargo, se ha mentido tanto, se ha manipulado y estafado tanto, que pareciera que todo esto es imposible, que no es más que pura utopía, algo sin lugar en la realidad.
Pero procurarlas da sentido a la existencia. Lo que esperamos es que podamos vivir en un mundo más equilibrado, más equitativo, con menos incoherencias entre las palabras y los hechos. Yo no sé si un día podremos ver cumplidas todas las promesas, pero creo que tenemos derecho a procurar hacer realidad nuestros ideales de justicia y a exigir que no nos mientan tan descaradamente como lo hacen día a día…

POETA, ENSAYISTA Y PROFESOR

Orlando Muñoz nació en Laguna Salada, provincia Valverde. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y posee una maestría en Gerencia Educativa por la Universidad Iberoamericana. Es profesor de Lengua Española en el Colegio Jaime Molina Mota y en la UASD. Ha publicado dos libros de poemas: “Entre pétalo y espina” (2007) y “Santo Domingo, año cero y en curso…” (2009) y un libro de enseñanza de la lengua, así como poemas y ensayos en once números de la revista del Círculo Literario El Aleph y en tres publicaciones del Taller Literario César Vallejo. Actualmente tiene en proceso de edición otro libro de poemas y a punto de terminar otro libro de carácter académico. Aunque hasta el momento se ha decidido por la poesía, la canción, la didáctica y el ensayo, “para el futuro, si las musas me acompañan, también podría dar a conocer teatro y narrativa”, dice Orlando…

domingo, julio 12, 2009

De la soledad y su poema

Antes del bostezo
El bostezo mismo

Después del bostezo
Un poema imposible

¿El sentido del tiempo?
La evaporación silenciosa del yo
La búsqueda y sus desencuentros
Eso que fluye, lentamente, invisible

Pero
¿Acaso no cabe mi cuerpo en algún abrazo?

He aquí un color aún no iluminado
He aquí un rincón sin habitar
El atisbo de un beso atrapado en el deseo

Y entonces
¿Qué le voy a contar a las horas?

En verdad no lo sé

Este poema es su propia soledad
Su propio misterio…

lunes, mayo 18, 2009

Adiós al cuerpo del poeta

El cuerpo del poeta desaparece, no su alma: la poesía sobrevive. Mario Benedetti, físicamente se nos acaba de ir, pero sus palabras quedan como testamento irrefutable de un gran hombre, de una conciencia sensible, aliada de los más nobles ideales humanos. Sus poemas acompañaron, acompañan y acompañarán a tantos hombres y mujeres, por lo que no nos queda más que agradecerle eternamente por ser y estar, por habitar el mundo de una manera tan hermosa. Quisiera recordarlo ahora con este poema, que testimonia su dolor, su amor, su compromiso con el prójimo:

DESAPARECIDOS

Están en algún sitio / concertados
desconcertados / sordos
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza
si ya se fueron o si no
si son pancartas o temblores
sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer
hace tres cinco siete ceremonias
a desaparecer como sin sangre
como sin rostro y sin motivo
vieron por la ventana de su ausencia
lo que quedaba atrás / ese andamiaje
de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio

jueves, abril 16, 2009

Conversatorio y Recital en la Feria del Libro

Sobre el poemario
"Santo Domingo, año cero y en curso…"
de Orlando Muñoz

el jueves 23 de abril a las 5:00 p.m.
en la Feria Internacional del libro
Santo Domingo 2009

domingo, marzo 29, 2009

PEDRO PÁRAMO: LA PIEDRA Y EL POLVO

A “Pedro Páramo”, la célebre novela de Juan Rulfo, más que como “desorden estilístico” (expresión que se presta a confusiones), hay que verla como un “modelo para armar”, algo más que un simple rompecabezas, un rejuego narrativo de espirales y superposiciones de espacio y tiempo. Dentro de su gran economía de recursos, la novela precisa de lo que también Cortázar denominaba “lector cómplice”, cuasi detective, dispuesto a seguir el juego literario: reteniendo datos, atando cabos, recomponiendo la historia… Pues Rulfo dejó en cada fragmento pistas significativas que permiten al lector reestructurar y comprender, poco a poco, la trama de la novela.

La reseña que sigue la publiqué en agosto de 2000, en el número 4 de la revista del Círculo Literario El Aleph:


Comencemos por el final: ''Después de unos cuantos pasos cayó, suplicando por dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras''. De esa manera se consuma la existencia de Pedro Páramo, “un rencor vivo”, a decir de Abundio Martínez, su hijo, su victimario. Y así se cierra y así se abre a la imaginación de los lectores la que, en palabras de Jorge Luis Borges, ''es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aun de la literatura''. “Pedro Páramo” fue publicada inicialmente en 1955 y es la obra maestra del mexicano Juan Rulfo. Y lo es en virtud de múltiples y variados elementos; sobre todo porque rompe desde varias configuraciones con la narrativa documentalista que le precede y porque marca, al mismo tiempo, a partir de una fabulación maravillosa, una visión renovadora del discurso novelístico hispanoamericano.

La estructura de la novela presenta sesenta y nueve fragmentos (o capítulos, sugeridos por espacios en blanco). Éstos aparecen sin hilos narrativos lineales y sin seguir la continuidad cronológica normal, puesto que cada fragmento pertenece a distintos planos del relato, debido al tratamiento subjetivo del tiempo en el discurso de los personajes, lo cual permitió al autor crear toda una historia mágico-fantasmal que socaba la realidad y que precisa para su decodificación de un lector cómplice, cuasi detective, dispuesto a armar el rompecabezas de la novela.

En cuanto al relato, pudiéramos dividir la obra en dos partes: la primera abarcaría desde la llegada de Juan Preciado a Comala, en busca de su padre, hasta su muerte, días más tarde. Aquí la narración aparece en primera persona, centrada en Juan Preciado. La segunda parte sería la que presenta la plenitud y la decadencia del poderío de Pedro Páramo, los recuerdos y delirios de Susana San Juan, la única mujer que Páramo amó sobre la tierra y, finalmente, la dramatización de la muerte de ambos.

Hay una serie de aspectos esenciales que definen la escritura de Rulfo, a saber: presencia fantasmagórica de ambientes y seres devastados, economía y penetración lírica del discurso, predominio de la oralidad a través del diálogo y del monólogo interior, tiempo circular de las acciones, juego de planos narrativos, entrelazamiento de lo irreal y lo real, de la muerte y de la vida, predominio de la subjetividad de los personajes y visión pesimista de los mismos, a veces marcada por migajas de humor amargo, corrosivo, que llegan de la aceptación de la realidad, del desamparo y de la muerte.

Todos los personajes de la novela son fantasmas, hablan de la vida desde la muerte, su ser en el tiempo queda definido por la dureza de la piedra, Pedro Páramo, y la desoladora vulnerabilidad del polvo, Comala. Porque para este pueblo desgraciado, la injusticia es el nombre de la realidad: ''El caso es que nuestras madres nos malparieron en un petate aunque éramos hijos de Pedro Páramo'', dice Abundio, el arriero. Quien más tarde, frente a la muerte de su mujer, habrá de emborracharse e irá delante de Pedro Páramo a pedir una limosna para enterrar a la muerta. ''Sé que dentro de pocas horas vendrá Abundio con sus manos ensangrentadas a pedirme la ayuda que le negué. Y yo no tendré manos para taparme los ojos y no verlo. Tendré que oírlo; hasta que su voz se apague con el día, hasta que se le muera su voz.''

Asimismo, todos los personajes de Rulfo son derrotados por el tiempo:

Doloritas (''siempre vivió ella suspirando por Comala, por el retorno; pero jamás volvió'').

Juan Preciado (''me trajo la ilusión...'' ''me mataron los murmullos'').

Dorotea (''¿La ilusión?. Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido'').

Toribio Aldrete (luego de emborracharlo y ahorcarlo, ''condenaron la puerta, hasta que él se secara; para que su cuerpo no encontrara reposo'').

Eduviges (''se suicidó'' ''y sus muecas eran los más tristes gestos que ha hecho un ser humano'').

El Padre Rentería (''–¿Se siente mal?/ –Mal no, Ana. Malo. Un hombre malo. Eso siento que soy.'').

Fulgor Sedano (a quien los revolucionarios ''lo mataron cocorriendo”, según el tartamudo, “murió cocon una pata arriba y otra abajo.'').

Miguel Páramo (''–Démosle gracias a Dios Nuestro Señor porque se lo ha llevado de esta tierra donde causó tanto mal...'').

Damiana Cisneros (''Deshizo su cruz. Ahora se había caído y abría la boca como si bostezara'').

Abundio Martínez (''Entonces le comenzó a arder la cabeza y sintió la lengua trabada: –Estoy borracho –dijo'').

La mujer de Donis, ¡su hermana! (''¿No ve esas manchas moradas como de jiote que me llenan de arriba abajo? Y eso es sólo por fuera; por dentro estoy hecha un mar de lodo'').

Bartolomé (''me imagino que será fácil desaparecer al viejo en aquellas regiones adonde nadie va nunca'', dice Pedro Páramo).

Susana San Juan (''trató de separar el vientre de su cabeza; de hacer a un lado aquel vientre que le apretaba los ojos y le cortaba la respiración; pero cada vez se volcaba más como si se hundiera en la noche'').

Pedro Páramo (''Después de unos cuantos pasos cayó, suplicando por dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras.'').

Sí, Comala y Pedro Páramo son uno: la piedra y el polvo, la tumba impasible y silenciosa del tiempo.

En toda la narración de “Pedro Páramo”, no parece que alguien escribiera, simplemente una voz, un rumor, va contando las cosas, y poco a poco descubrimos que el monólogo, la descripción, el sueño, la conversación, los recuerdos, corresponden a toda una vencidad de muertos que relatan sus historias desde el polvo del sepulcro: porque de pronto sabemos que Comala, otrora ''la vista muy hermosa de una llanura verde'', ya no es más que un cementerio, ''sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno''.

domingo, febrero 22, 2009

miércoles, diciembre 31, 2008

Ante las maquinarias de la muerte

A LA
LÓBREGA LUZ
DE LOS NEGROS AGUJEROS
DEL TIEMPO

desde
la columna
cotidiana
de la duda

he aquí
desnuda
y magra
la mirada

tropezando
con la cara
de un fantasma pasmado
en el espejo

he aquí
los pies
la voz
el sino
frente
a los deberes oscuros
de la ley

he aquí
mi yo de plástico
perplejo
vulgar
enajenado
ante el orden siniestro del mundo

he aquí
las esperanzas
convertidas en desmanes

he aquí la historia sin fin
ante las hordas aviesas
de banqueros y gobernantes
de palabreros y traficantes
y otros patanes sanguinarios

y otra vez
he aquí
¡hasta cuándo!
el hombre tosco
que sale
con mi nombre
a caminar
A
B
I
S
M
Á
N
D
O
S
E
¡PARDO!
—REPUGNANTE—
sobre el lomo del asfalto...

sábado, noviembre 29, 2008

Deudas pendientes

¿LA
CALAVERA
DEL AMOR,
EL CORTEJO
DE LA VIDA,
LA EUFORIA
DE LA MUERTE?

No se trata del alba.
Leí la historia y no.

No es el sol
levantando en luz el mundo;
ni es aquí, conmigo,
la palabra, la comprensión.

Toma y daca…
Substancia
repetida sin pausa en la miseria del hombre,
en la modorra de los antiguos dioses,
opacos ya, diminutos…

De mil formas,
insistente,
la iniquidad vence voluntades,
abre infiernos al paso
y va corroyendo
el alma,
sin pausa,
inexorablemente.

“Vértigo de raíces y truenos”
aquí también,
desde siempre,
repitiendo metáforas eternas,
“heladas las aguas del cálculo egoísta”

Nada se cumple…
Nos debe tantas promesas este mundo.

domingo, noviembre 02, 2008

Dormida la tarde

Y
mis
manos
se perdían

y
bogaba
conmigo
la noche

sin retorno

ligera

como
ala
de abeja
sobre el curso
de un río de miel

y llevaba los ojos cerrados
perdiendo el rostro del que fui

y entre
las hojas
de los árboles oscuros
invisibles
cantaban un beso las aves del viento

y en la ribera
todas las caras eran una sola

y hacia mí

de pronto

sobre el temblor del minutero

venía tu cuerpo

danzando

abierto en pétalos y verbos...